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PJ: disidentes con primaria propia (y reparto previo)
Es una doble señal; el ex presidente descarta, por ahora internamente, la opción de competir contra Néstor o Cristina Kirchner en la primaria del PJ oficial y, en paralelo, reconoce que los díscolos no podrán, en una mesa grande, acordar espacios vía negociación.
Se acercó, con esa mutación, a la postura expresada por Felipe Solá que hace tiempo anticipó que no iría a una batalla «por adentro» con el patagónico y sugirió que el mejor método para ordenar la multiplicidad de pretensiones que conviven en el PF debían resolverse en las urnas.
En esa línea, aunque el diálogo está casi congelado, Alberto Rodríguez Saá mandó a empapelar paredones con la promesa de su segunda intentona presidencial. El puntano, que tiene en agenda un encuentro con Solá, avisó que se anima a una interna de los anti-K.
El resto, hoy desperdigado por el mundo, quizá difundiendo la doctrina peronista en tierras extrañas, abordará el planteo de una primaria grande a su regreso posiblemente al discutir, en paralelo, alguna postura unificada respecto al juicio político a Mauricio Macri.
Más espinoso es el anexo que Duhalde quiere incorporar el método de eventuales internas del Peronismo Federal. El bonaerense propone que como parte adicional a la primaria se haga un acuerdo para que todos los que compitan queden atados al sector mediante acuerdos futuros.
Duhalde pretende que el ganador de la primaria se comprometa a darle lugares en un futuro gobierno a los perdedores. En cierto modo, parcelar el gabinete entre los competidores, idea que no simpatiza a algunos de los protagonistas.
El otro interrogante refiere a Mario Das Neves. El chubutense insiste, todavía, con la hipótesis de que hay que enfrentar a Kirchner en la interna partidaria, lo que le vale la acusación de que puede convertirse en el «legitimador» de una primaria en el PJ kirchnerista.
Está latente, todavía, la promesa de Das Neves y Solá de salir juntos a recorrer el país, acuerdo que se hizo con un paraguas sobre el tema de «por adentro o por afuera». De todos modos, todavía no coincidieron en ninguna actividad.
Los devaneos del chubutense estorban al plan mayor del peronismo anti K que, aunque no lo diga en voz alta, apuesta como mínimo a arrebatarle un puñado de votos a Kirchner -del caudal duro del peronismo- para alejar cualquier posibilidad de un triunfo K en la primera vuelta.
Algo similar ocurre con Francisco de Narváez, que también plantea que hay que dar la batalla por dentro del peronismo controlado por Kirchner. Salvo que el diputado invoca, como argumento, que a diferencia de De Narváez tiene chances de ganar en la provincia.


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