7 de diciembre 2010 - 00:00

PJ: foto pactista con gritos triunfalistas

Daniel Scioli encabezó, ayer, en La Plata la reunión del Consejo del PJ bonaerense y luego reunió a más de 200 dirigentes para una cena de fin de año.
Daniel Scioli encabezó, ayer, en La Plata la reunión del Consejo del PJ bonaerense y luego reunió a más de 200 dirigentes para una cena de fin de año.
La secuencia simuló que nada malo ocurrió en el pasado reciente, que no hubo batallas, conspiraciones ni disputas. Que esas dos fotos, altares de unidad y espíritu peronista, borran la furia que reinó en el PJ bonaerense en el último tiempo y que todavía late al acecho.

A través de un prisma, Daniel Scioli reunió, con Hugo Moyano a su lado, a todo el poder institucional del peronismo de Buenos Aires, pactó una unidad sin sombras aparentes y consolidó un esquema motorizado por una zanahoria fascinante: la victoria de 2011.

Pero a través de otro hubo ausencias -algunas, notables- y no se terminó de saldar la riña interna, todavía latente, por el manejo del PJ, esa herramienta que ante una hipótesis de victoria nacional y provincial en 2011, vuelve a ser el eje de todas las furias.

Lo primero es lo que ofrecen, en simultáneo, el encuentro del Consejo del PJ bonaerense, que sesionó ayer en La Plata con quórum casi perfecto -faltaron Aníbal Fernández, que se disculpó, y algunos consejeros con motivo comprobable- y la cena que, más tarde, comandó el gobernador.

Allí hubo más de 80 intendentes, una tropa de legisladores nacionales y provinciales, funcionarios de todos los rangos y los jefes del PJ de los distritos donde el peronismo no es gobierno. Una plano ancho, masivo, que quizá hubiese sido difícil en otro momento. Lo sabe el camionero que, poco menos de un mes y medio atrás, no pudo juntar los 25 consejeros necesarios para alcanzar el quórum. Ayer, en una especie de perdón, el pleno del Consejo decidió archivar aquella desprolijidad y aprobó, a mano alzada, la sesión del 26 de octubre que se convocó con menos de los delegados necesarios para hacerlo. Una amnistía, en principio, amigable.

El momento oportuno, con absoluciones por despropósitos recientes, para prometer que en 2011 todos, los más y los menos, mientras estén bajo el paragüas del peronismo, serán copartícipes de la victoria que, dijo Scioli, será contundente en la provincia y en la Nación.

Por eso también se hizo un previsible homenaje a Néstor Kirchner que estaba, en el imaginario de Moyano, programado para la cumbre del 19 pasado en Mar del Plata, reunión que debió suspender porque le avisaron que otra vez le vaciarían el salón.

Unidades

Scioli, en el Consejo como en la cena de despedida del año, repitió el libreto de la convocatoria a la unidad y dijo lo esperable: «Si estamos unidos y trabajamos juntos, aseguramos la victoria en 2011».

Es, en esa línea, una ratificación de su giro post muerte de Kirchner, de enfocarse en la provincia y clausurar cualquier aventura presidencial para el año próximo.

Para darle solidez a esa imagen llegaron Florencio Randazzo -tarde- y Julián Domínguez, ambos ministros nacionales, a los que se sumó Oscar Parrili para explicar el formato y el motivo de la convocatoria al acto del 10 de diciembre que encabezará Cristina de Kirchner.

Entre las bajas se contaron esencialmente dos: Sergio Massa, que igual envió a su mujer, Malena Galmarini -a quien torturan en los blogs con un montaje de enfermera pidiendo silencio- fue la ausencia más previsible, luego de las revelaciones de WikiLeaks.

Tampoco estuvo Jesús Cariglino, otro de los referentes del G-8, el grupo de los intendentes díscolos. En cambio, participó Pablo Bruera, otro de los rebeldes. Y un elenco, largo, de jefes comunales, ministros y legisladores que brindaron al final para que los augurios de Scioli se concreten en las urnas el 23 de octubre próximo.

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