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PJ: las primarias K, atadas a un “mandato” de Cristina
Amado Boudou y Juan Manuel Abal Medina, anotados para varias candidaturas, participaron del congreso del PJ en Caseros, al frente de una barra K.
Sin Sergio Massa en la trinchera. tras un pacto que se cristalizó el viernes -como anticipó Ámbito Financiero-, Ishii irrumpió como candidato bis. El viernes, hizo reserva de color y lista -el número 678- y en estos días rastreará un guiño de Olivos.
Ishii es un kirchnerista exótico: en otros tiempos, Cristina de Kirchner lo receló pero su esposo lo cobijó como un leal extremo. Tenía diálogo frecuente con el expresidente y, se afirma, heredó ese vínculo preferencial con la actual Presidente.
Expone, para sostener su postulación, que una sola lista del PJ no es suficiente para contener a todos los caciquejos y tribus que habitan la galaxia K. Anda, hace meses, a la captura de esos sectores silvestres que, asegura, no son representados por el oficialismo.
«Si nosotros no les damos la posibilidad de competir, se pueden ir con otros», avisó la semana pasada. Sus colegas, los intendentes, lo maldicen: pragmáticos, presumen que la oferta Ishii operará una cotización en alza de punteros y agrupaciones.
Sin soporte
La tribu K con terminales en la provincia -que desfiló el sábado en Tres de Febrero encabezada por Amado Boudou y Juan Manuel Abal Medina- se despega de Ishii. Juran que su postulación no tiene el soporte de la Casa Rosada. «Lo hizo por las suyas», aclaró un referente.
De todos modos, Ishii condicionó su participación en la competencia que anticipó el sábado -confirmó, en rigor, lo que había dicho el lunes anterior en el Consejo del PJ- a una orden expresa de la Presidente.
«La única persona que a mí me puede pedir que no compita es Cristina. Pero ella nunca me condicionó: ni para que compita ni para que no lo haga», le dijo Ishii a este diario y anticipó que el miércoles reunirá en José C. Paz a sus referentes provinciales.
El alcalde va más lejos: asegura que «no negociará a espaldas de nadie», en caso que desista de competir, misil tierra-tierra dirigido a Massa, cacique de Tigre, que negoció con el sciolismo su deserción de la competencia provincial.
Bloque
La aventura desafiante de Ishii, que en el PJ es vista como una cruzada solitaria, es una de las dos curiosidades que presentó el Congreso peronista del sábado en Caseros. La otra es la aparición, por ahora tibiamente, de un bloque de puristas K en la provincia.
Mientras Hugo Moyano, Hugo Curto, Baldomero «Cacho» Álvarez, Alberto Pérez y Jorge Landau, ante varios testigos, pulseaban sobre qué poder tendrá la lapicera del camionero que preside el PJ, en un bar cercano confluían otros actores, por ahora de reparto.
Abal Medina y Boudou -que es congresal por Mar del Plata- convocaron al funcionariato K para marchar, desde allí, hasta el complejo donde sesionaría el buró del PJ bonaerense. Llegaron: Diego Bossio, José Ottavis, Wado DePedro, Juan Pablo de Jesús, «Juanchi» Zabaleta, Lucas Nejamkis y Miguel Cuberos.
Ese pelotón peregrinó, luego, al frente de congresales marplatenses, de Tandil, Morón, Maipú y partido de La Costa, y se instaló en malón en una tribuna a la que se plegó, más tarde, Carlos Kunkel, a quien los que lo saludaban parecían consolarlo por el reto presidencial.
Estuvieron ajenos a la negociación de la cúpula del PJ sobre cómo operará el mecanismo de acuerdos y listas colectoras, asunto que tensionó el diálogo entre Moyano y «Cacho» Álvarez. Varios de los K son viudos de Massa -trabajaron con él en el pasado- pero evitaron saludarlo. Quizá por mera prevención: el tigrense podría haber sospechado que se burlaban de su deserción.
Por lo pronto, para no quedar pegados a Ishii, tampoco se arrimaron al intendente de José C. Paz. Salvo que Cristina indique lo contrario. Creen -o quieren creer- que no será así.

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