20 de enero 2010 - 00:00

PJ: repuntes, giras y pulseadas de cartel

Al ritmo de la pulseada presidencial, el peronismo (en sus diversas versiones) se esmera para que el ring bonaerense se agite lo suficiente como para que enero sea un mes activo en la carrera de posicionamientos -y reposicionamientos- del todavía lejano 2011.

En las últimas horas se produjeron, en simultáneo, tres episodios que condimentan el duelo provincial. Daniel Scioli celebró, como una bendición, un repunte en su imagen pública; Francisco de Narváez puso en marcha el operativo expansión y los intendentes díscolos salieron a posicionarse desde los paredones.

Ayer, mientras Alberto Pérez se reunía con Martín Insaurralde, el intendente de Lomas de Zamora -que heredó el mando de Jorge Rossi-, en La Plata celebraban casi como un renacer los números de una medición que refleja una recuperación de la figura de Scioli.

Según esos números, que el oficialismo hizo correr de boca en boca, Scioli mejoró un 10% en el sondeo realizado por Poliarquía, dato que Fabián Perechodnik, director de esa consultora, destacó como la principal novedad en la medición que realizan mes a mes.

A partir de esos datos, Scioli volvió al «top five» de los dirigentes con mejor imagen a nivel nacional detrás de Julio Cobos, Francisco de Narváez, Carlos Reutemann y Gabriela Michetti, desplazando además a Mauricio Macri, que suma varias semanas de caída.

Con la misma pasión, en gobernación relataban que en la sumatoria de positiva más regular, el gobernador queda en tercer lugar junto a De Narváez.

El empresario, que hoy estará en el palco del clásico River-Boca en Mar del Plata, también tiene su agenda cargada. Además de la actividad costera, programó un esquema de recorridos por la provincia para «consolidar» su armado territorial, tarea que delegó en Emilio Monzó.

Soporte territorial

El ex ministro de Asuntos Agrarios tiene a su cargo la conformación de un armado provincial, sección por sección y distrito por distrito, con el que De Narváez quiere encarar el tramo final de su postulación.

Para mediados de año, esa «task force» debería garantizarle un soporte territorial del que, hasta ahora, carece el diputado ganador de la elección del 28 de junio. Según lo que se analiza en el búnker de De Narváez, esa «construcción» es imprescindible para poder enfrentar con éxito una eventual interna en el PJ.

A su lado se fascinan con otro elemento, también -como Scioli- tomado de las versátiles encuestas. «De Narváez aparece -sostienen- como el único peronista capaz de derrotar a Kirchner en una interna por la candidatura presidencial». A pesar de todo, el empresario insiste que su proyecto es bonaerense.

Hay algo de resignación: la eventualidad de una candidatura presidencial aparece sombreada por un potencial rechazo judicial a su deseo de competir.

En el terreno del peronismo, en una zona intermedia entre el alineamiento de Scioli y la oposición férrea de De Narváez, asoma el grupo de intendentes autónomos encabezado por Sergio Massa y Pablo Bruera, que en las últimas horas debutó con las pintadas callejeras.

El eslogan «Bruera-Massa» apareció en la costa, el interior de la provincia y hasta en la Capital Federal, y generó un primer cortocircuito entre el dirigente de Tigre y su par platense por el orden, quizá apenas alfabético, en que se enumeró a los candidatos.

Un observador desprevenido -si es que alguien se detiene todavía en el arte de la brocha gorda- podría deducir que las pintadas prometen una fórmula donde Bruera es el primero y Massa el acompañante.

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