25 de noviembre 2011 - 00:00

Plan ahorro: paquetazo con voto a libro cerrado

Desde el «Monumento al taxista» hasta la expropiación de un inmueble integraron una lista de varias decenas de proyectos que recibieron ayer aprobación por parte de los legisladores porteños a libro cerrado. Es una modalidad implementada para el ahorro de tiempo en las tediosas y demoradas sesiones de la Legislatura porteña. Así divide en grupos de proyectos de acuerdo con la cantidad de votos que necesitan, se eluden discursos y se pasa al «se vota», sin siquiera mencionar el título del proyecto, sólo su número.

En el recinto les llaman «segmentos». Así se aprobaron variados proyectos de resoluciones, pedidos de informes y también leyes sin ninguna discusión, además de aceptarse que casi veinte iniciativas reciban tratamiento sobre tablas, es decir sin despacho previo en las comisiones. Hubo de todo, hasta el agregado de una declaración de autoría de Diego Kravetz y Cristian Ritondo para declarar de interés de la Legislatura la reedición de la película «El Padrino», una picardía que apuntó al principal colaborador de Fernando Pino Solanas, Julio Raffo.

Dentro de los paquetazos, hasta se expropió un cine de barrio, sin discursos ni observaciones, todo como preludio de la sesión en la que se trató el principal grupo de leyes que buscaba Mauricio Macri (ver nota aparte).

Entre los pedidos de informes hubo desde el desempeño de efectivos de la Policía Federal en operativos del Cuerpo de Control de Tránsito y Transporte de la Ciudad sobre obras de impermeabilización de suelos en adyacencias del Club Gimnasia y Esgrima.

Entre las leyes, tuvo lugar una que crea la Guía de Programas y Servicios para la Mujer, otra para la instalación de dispositivos parlantes para ciegos y disminuidos visuales en semáforos de la ciudad y, por ejemplo se declaró «Bien integrante del patrimonio cultural de la ciudad» al mural «La beneficencia a través de los siglos».

Entre otras propuestas, se consideró también denominar «Paseo de la diversidad» a un sector del Parque Micaela Bastidas, en Puerto Madero y se aceptó la donación realizada por el Sindicato de Peones de Taxis de la Capital Federal del «Monumento al taxista».