El yen prolongó su depreciación en la última jornada de julio y se desplomó a su nivel más bajo desde 1986, producto de la fortaleza del dólar en los mercados internacionales, algo que podría profundizarse tras los datos de la economía norteamericana que se conocerán esta semana. Si bien el gobierno de Japón insistió en que intervendrá sobre su moneda para mantenerla a raya, los expertos creen que eso solo podría retrasar, pero no revertir, la tendencia de la divisa japonesa.
El yen se devalúa por la fortaleza del dólar en los mercados globales y toca su nivel más bajo en 40 años
El gobierno japonés volvió a advertir que intervendrá sobre el tipo de cambio si es necesario, aunque los analistas ponen en duda su efectividad. La divisa nipona encadena su cuarto trimestre consecutivo de bajas.
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Esta jornada, el yen llegó a valer 162,41 por dólar por primera vez en 40 años, y cerró en 162,23. La moneda japonesa se encaminaba hacia una caída del 2% en el segundo trimestre, su cuarto trimestre consecutivo de descenso y la racha más larga en cuatro años. Ante esta situación, la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, reiteró que las autoridades estaban preparadas para intervenir sobre el mercado de cambios en cualquier momento.
"Las autoridades japonesas han dejado en claro que la debilidad del yen representa una amenaza para los costos de importación y para la crisis del costo de vida en Japón, tema que ha sido clave para el electorado", explicó el director global de mercados y director regional de Investigación, Chris Turner.
Y agregó que actualmente "esas preocupaciones relacionadas con el costo de vida se están abordando mediante subsidios del gobierno, lo cual, a su vez, genera cierta inquietud en el mercado de bonos".
Explicó que en los últimos años, el Banco de Japón (BoJ) intervinó, por lo general, "en ráfagas concentradas de dos a tres días cuando considera que es más probable que la intervención sea efectiva", lo que suele coincidir con momentos de bajo volumen en el mercado, para intensificar la efectividad.
"Sospechamos que el BoJ podría esperar ante posibles riesgos de eventos que favorezcan al dólar, como las declaraciones de mañana del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, y la publicación el jueves del informe de empleo de EEUU correspondiente a junio. Eso convierte el viernes, feriado del 4 de julio en EEUU, en una posible ventana para una intervención", planteó Turner.
Y agregó que si el Banco de Japón no interviene esta semana, podrían posponer la decisión hasta el 16 y 17 de julio, justo antes del próximo día festivo en Japón, el Día de la Marina, el 20 de julio.
El BoJ viene de elevar la tasa de interés a su nivel más alto en 31 años, en un contexto en que mantiene roces con el gobierno de Sanae Takaichi, que insiste en que acompañe su política monetaria más laxa para fomentar la demanda interna.
La presión estructural sobre el yen
El Head of Research de Pepperstone, Chris Weston, argumentó que "muchos inversionistas creen cada vez más que la debilidad de la moneda refleja factores estructurales más que especulativos". Por ese motivo, sostuvo que las autoridades japoneses "pueden frenar temporalmente la tendencia, pero, a menos que cambien los factores subyacentes, el mercado vuelve a empujar rápidamente el tipo de cambio hacia sus mínimos anteriores".
Consideró que probablemente "la fuerza más poderosa" que impulsa al dólar en la comparación contra el yen "sea la búsqueda global de operaciones de carry (trade)", debido a que "el yen sigue siendo la moneda de financiamiento preferida por muchos inversionistas globales".
Por ese motivo, afirmó que "mientras la volatilidad se mantenga contenida y los inversionistas se sientan cómodos asumiendo riesgos, estas estrategias de carry seguirán atrayendo capital". En ese contexto, enfatizó que el BoJ "no solo está luchando contra un dólar estadounidense más fuerte, está luchando contra uno de los tipos de inversión más poderosos que actualmente impulsan los mercados cambiarios a nivel mundial".
Otro elemento que mencionó Weston que pesa sobre el yen es "la creciente divergencia en la credibilidad" entre la Reserva Federal (Fed) y el Boj. En el primer caso, el mercado espera cada vez una política monetaria "enfocada en controlar la inflación al tiempo que se apoya el crecimiento económico".
Por el contrario, la autoridad monetaria japonesa "sigue luchando contra la percepción de que actuó con demasiada lentitud en la normalización de la política monetaria" y aunque los mercados espera cada vez más que el Banco de Japón suba las tasas de interés hacia un nivel neutral de alrededor del 2%, "los inversionistas esperan que ese proceso sea gradual".
Y agregó: "Ese ritmo lento sigue minando la confianza en el yen, especialmente en un contexto de desafíos fiscales y elevada deuda pública en Japón".




