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Planifica Macri un nuevo subterráneo con estilo francés
Para licitar línea que irá de Plaza Italia a Constitución
Mauricio Macri
Antes de fin de mes se conocerá un primer diagnóstico realizado por analistas franceses. La elección de este socio es clave, ya que se trata de una firma pionera en transformar trenes convencionales en automáticos (no precisan conductor). Una modificación que de concretarse afectará de lleno las negociaciones con los gremios del subte, que suelen ocasionarle problemas a la administración de Mauricio Macri.
Luego del primer informe, la empresa de origen estatal tendrá como deadline el mes de diciembre de este año para dar a conocer los pliegos y las condiciones para controlar la línea F. La administración PRO todavía no ha decidido si dejará a RATP posicionarse como oferente.
La tendencia más reciente en las grandes urbes es la construcción de trenes automatizados -controlados desde un tablero de control-, pero sólo en París se están dando experiencias de adaptar los carros antiguos a la nueva tecnología.
La línea 1 (que corre a la par del río Sena) ya cuenta con esta característica. Además, se han instalado unas compuertas de acrílico que se ubican entre el pasajero y el ingreso al vagón.
En esta ciudad es común que si dos personas se reconocen en una estación, a pesar de estar separadas por las vías, una de ellas desciende el andén y cruza.
También se han detectado intrusos recorriendo los túneles. Datos oficiales registran un promedio de 30 suicidios anuales en el subterráneo.
La automatización ha generado fuertes debates en el ámbito sindical y por eso RATP tuvo que comprometerse a no despedir empleados. La tensión se entiende a partir de que con líneas automáticas sólo se requieren de dos personas para su funcionamiento, mientras que los subtes convencionales necesitan entre ochenta y cien. Una jugada de riesgo en una economía todavía en baja donde el desempleo llega al 10%.
El caso parisino podría ofrecer inspiración a la administración porteña: los cinco sindicatos están integrados al directorio de RATP y cada vez que quieren parar el servicio deben elevar sus requerimientos y darle a la empresa tiempo para resolverlos. Ese mecanismo se conoce aquí como "Sistema de alarma social".
Todos los días cinco millones de personas utilizan el subterráneo de esta ciudad y el mal humor que genera la pérdida del servicio influye en la rentabilidad de la empresa que lo controla, ya que si las encuestas de opinión entre el público son adversas deja de percibir un bono anual.
El principal rasgo a nivel financiero es que el subte parisino registra sus mayores ingresos (alrededor del 48%) por la vía de un impuesto que se cobra a todas las empresas ubicadas en las inmediaciones de las estaciones y que tienen un mínimo de nueve empleados. Sólo un 39% de los ingresos proviene de los boletos y un 3% de las multas que se cobran a los automovilistas. El subsidio que aporta el Gobierno local es del 20%.
La experiencia latinoamericana más reciente del grupo francés es en la ciudad de Río de Janeiro, donde ganó una licitación para construir un tranvía.
* Enviado especial a Francia


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