Plazos fijos: bancos no mejoran tasas (por ahora)

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La inquietud generada entre los ahorristas de plazo fijo por la avanzada del dólar informal no parece, por ahora, haberse transformado en pánico. El billete en el mercado informal saltó muy cerca de los $ 9 (cerró ayer $ 8,75), y en el mes acumula una suba aproximada del 12%. Sin embargo, por el momento, las entidades no han ajustado los rendimientos ofrecidos a los inversores. Es más, en varios bancos ya no diferencian por el monto a colocar y es así como han pagado igual tasa por una colocación de 100.000 pesos que por una de medio millón de pesos.

Los rendimientos ofrecidos no superan el 15% anual en promedio para grandes montos. En general, por un plazo fijo en pesos a 30 días de menos de 100.000 pesos la tasa se ubica entre el 12% y el 13% anual. Si se la compara contra la inflación estimada por el Gobierno en el Presupuesto, podría decirse que estos inversores salen hechos, o sea, mantienen el poder adquisitivo de sus ahorros. Pero la realidad indica todo lo contrario. Con expectativas inflacionarias, relevadas por universidades y consultoras privadas, del orden del 30% anual, hay una importante pérdida en términos reales.

Frente a este panorama, de incertidumbre y crecientes expectativas devaluatorias, cabría esperar una incipiente corrida bancaria al mejor estilo de los 80. Los últimos datos del Banco Central a cargo de Mercedes Marcó del Pont dan cuenta de que nada ello parece ocurrir en el sistema financiero local. El total de depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado llegó a mediados de mes a 180.000 millones (habían arrancado marzo en unos 177.000 millones). De modo que, si bien podría haber cierto efecto goteo, el público y las empresas no han realizado ningún cambio abrupto de sus colocaciones hasta comienzos de la segunda quincena. Es cierto que bajo el imperio de las restricciones cambiarias, impositivas y aleatorias oficiales, el mercado cambiario oficial está virtualmente cerrado para redireccionar fondos y sólo el segmento informal tendría que abastecer esta demanda potencial. Si así fuera, el valor de ayer del dólar "blue" sería más que barato. Pero por alguna extraña razón, aún la gente no muestra los comportamientos alguna vez vistos en la década de los 80. Claro que algún día el pánico se apodera de las expectativas de los ahorristas, y para entonces ya es demasiado tarde. Sería muy conveniente alguna señal del Gobierno tendiente a descomprimir la ansiedad cambiaria. Porque, si no, son las reservas internacionales del Banco Central las que están acusando el golpe. Ayer cayeron a u$s 41.003 millones (habían comenzado el año en u$s 43.290 millones). El Gobierno no se puede dar el lujo de sacrificar más reservas, que siempre han sido uno de sus pilares para sostener el "modelo".

No extraña entonces que la presión siga vigente en el segmento informal y quienes van en busca de un refugio frente a la inflación deben pagar el peaje.

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