18 de enero 2017 - 00:00

Polémica en Alemania: la Justicia rechazó prohibir a los neonazis

Las reacciones fueron muy negativas. Entidades que recuerdan a las víctimas del Holocausto hablaron de “un día trágico para la democracia”.

FESTEJO. El jefe de los neonazis del NPD, Frank Franz; el abogado del partido, Peter Richter, y su secretario general, Peter Marx, celebraron la decisión judicial que evitó ilegalizar a la formación.
FESTEJO. El jefe de los neonazis del NPD, Frank Franz; el abogado del partido, Peter Richter, y su secretario general, Peter Marx, celebraron la decisión judicial que evitó ilegalizar a la formación.
Karlsruhe - El Tribunal Constitucional alemán plasmó ayer los límites del Estado de derecho al rechazar la proscripción del neonazi Partido Nacional Democrático (NPD), en momentos en que la ultraderecha es el enemigo común del espectro parlamentario.

Con menos de 6.000 militantes, sin escaños en el Bundestag (cámara baja) ni en las cámaras regionales y tampoco perspectivas de que eso pueda cambiar, el NPD no está en condiciones de socavar el orden democrático, aunque lo pretenda, sentenció el TC. No procede prohibir al partido ya que "no tiene el peso necesario" para "actuar" contra el Estado, respondió la corte ante la demanda presentada por la cámara alta (Bundesrat), amparada en el artículo 21 de la Constitución.

"Es un día trágico para la democracia", afirmó el vicepresidente del Comité Internacional de Auschwitz, Christoph Heubner, para quien el NPD es heredero político del nacionalsocialismo y la decisión del TC, un golpe para los sobrevivientes del Holocausto.

"Aunque no tenga escaños en ninguna cámara regional, es un peligro para el orden democrático", apuntó por el líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU).

Desde el Gobierno federal, el ministro del Interior, Thomas de Maizière, expresó su satisfacción por una sentencia que explicita la debilidad del brazo político del neonazismo, lo que a su juicio demuestra que el combate contra esa formación dio frutos.

Mientras los "lTMnder" (estados) y el Gobierno buscaban lecturas positivas, para el NPD la sentencia se resumió en una palabra de reminiscencias hitlerianas: "Sieg" (victoria), reflejada en su cuenta Twitter.

"Estamos vivos. Derrotamos al aparato", comentó tras la sentencia un histórico del partido y su único eurodiputado, Udo Vogt, que acumula procesos por incitación al odio y negacionismo.

Euforia de unos y decepción entre los estados federados, impulsores de una demanda que esta vez no respaldó el Gobierno de Angela Merkel, escarmentado por el fracaso de la anterior iniciativa que el TC derribó en 2003. Entonces el argumento de los jueces de Karlsruhe (oeste) había sido que la demanda se amparaba en testimonios de infiltrados policiales que, a la vez, eran agitadores del NPD.

El NPD, durante décadas brazo político del neonazismo alemán, está efectivamente de capa caída y ello se debe principalmente al auge de la nueva derecha radical, Alternativa para Alemania (AfD).

Parte de la militancia del NPD se fue a AfD, aglutinada en torno de su fracción más radical, con líderes como Björn Höcke.

El NPD, como el resto de formaciones de la ultraderecha alemana, nunca alcanzó el Bundestag, sino que se movió en circuitos paralelos y llevó a cabo sus acciones xenófobas desde la semiclandestinidad o apuntalada en las "camaraderías" locales -unas 200 en todo el país-.

Desde ahí se materializa el acoso a políticos comprometidos con los refugiados, ataques a centros de asilados, agresiones y delitos de incitación al odio contra judíos, musulmanes o gitanos.

La AfD se vislumbra como imparable ante las elecciones generales -se le pronostica un 15%, lo que la convertiría en tercera fuerza del país-, mientras que al NPD se le ve como una rémora del pasado.

Llevar por segunda vez al NPD a Karlruhe, tras el fracaso de 2003, llevó años y fue posible por el impacto de los crímenes del trío neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), que a lo largo de una década asesinó impunemente a nueve inmigrantes.

En este tiempo, y en adelante, seguirán disfrutando de la financiación pública que les corresponde -actualmente, 1,3 millones de eruos-, en virtud de sus 340 concejales municipales o el escaño de eurodiputado Voigt.

Agencia EFE

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