Polémica: Cameron limitará el acceso de extranjeros a las ayudas sociales

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Londres - El Reino Unido restringirá el acceso de los nuevos inmigrantes a la salud pública, el subsidio por desempleo o las viviendas económicas, como parte de un plan del primer ministro británico, David Cameron, para controlar el ingreso de extranjeros.

En un discurso pronunciado en la Universidad de Suffolk, en la localidad Ipswich (sureste de Inglaterra), Cameron detalló las medidas que busca aplicar su Gobierno para reducir "radicalmente" el número de extranjeros que llegan cada año al país.

Como parte de este plan, el Reino Unido endurecerá a partir de 2014 su política de inmigración, antes de que se levanten las restricciones de búlgaros y rumanos al mercado laboral británico. "Es necesario reducir la inmigración de cientos de miles de personas al año a sólo decenas de miles", afirmó el líder "tory", para quien el conflicto es uno de los caballos de batalla de su Gobierno.

Según el proyecto del Ejecutivo, los inmigrantes desempleados procedentes de países de la Unión Europea (UE) dejarán de beneficiarse, a partir de 2014, del actual sistema británico de subsidios sociales a los seis meses, en caso de que no puedan demostrar que están buscando trabajo de forma activa. "Aunque siempre creí en los beneficios de la inmigración, también creo que la inmigración debe estar controlada de forma apropiada", señaló Cameron, quien ambiciona lograr que tan sólo vengan a este país aquellos extranjeros que puedan "contribuir a la economía británica".

Este endurecimiento del plan del Gobierno en la materia pretende zanjar la cultura del "todo por el nada", en palabras de Cameron, de la que, según él, habrían disfrutado los extranjeros. En su intervención, el dirigente conservador anunció que se perseguirá la inmigración ilegal, para lo que se doblarán las multas máximas, hasta las 20.000 libras, a aquellas empresas que den trabajo a irregulares y se sancionará a los caseros que alquilen propiedades a personas sin los documentos en regla.

Los "sin papeles" no podrán, según esto, obtener el permiso de conducir y el Gobierno estudia la posibilidad de que estas personas tampoco puedan tener acceso a tarjetas de crédito, préstamos y cuentas bancarias.

La Administración planea introducir estas medidas antes de que se eliminen las restricciones a la entrada de inmigrantes de Rumanía y Bulgaria en 2014, ya que las autoridades estiman que a partir del próximo año pueden llegar unos 13.000. Esos dos países ingresaron en la Unión Europea (UE) en 2007, pero se acordó que su población tendría restringido el acceso al mercado laboral del Reino Unido hasta el año próximo.

Por otro lado, el primer ministro dijo que se contempla eliminar el acceso inmediato de inmigrantes con escasos recursos a departamentos por el Estado y éstos deberán esperar al menos dos años antes de que las municipalidades decidan si conceden esas viviendas. Las reglas también se aplicarán al acceso gratuito del que disfrutan hasta ahora los extranjeros al Servicio Nacional de Salud (NHS).

Cameron puntualizó que aquellos ciudadanos de fuera de la Unión Europea deberán demostrar que cuentan con un seguro privado antes de poder recibir cuidados médicos en el Reino Unido. "Cuando la gente viene aquí de forma legítima, es correcto que puedan emplear el NHS, pero debemos ser claros en que tenemos un servicio de salud nacional gratuito, no tenemos un servicio internacional gratuito", destacó. Por su parte, la Comisión Europea (CE) anunció ayer que analizará las medidas presentadas por el Gobierno de Cameron para comprobar si respetan los principios de libre circulación o el derecho de residencia.

"Nosotros no podemos impedir que terminen los controles (a búlgaros y rumanos). Pero sí podemos asegurarnos que aquellos inmigrantes comunitarios o de otras partes vengan por las razones adecuadas: porque quieren contribuir con nuestro país, y no porque les atrae nuestro sistema de beneficios sociales, o porque quieren aprovecharse de nuestros servicios públicos", agregó Cameron.

Sin embargo, Jonathan Portes, director del influyente Instituto Nacional de Investigaciones Económicas y Sociales, afirmó a la BBC que los inmigrantes comunitarios "tienen muchas menos chances que los británicos o residentes en Gran Bretaña de cobrar subsidios sociales".

El experto sostuvo que el tema de las personas que vienen a Gran Bretaña para aprovecharse del servicio de salud británico podría ser un problema, pero aclaró que "las cifras dan cuenta que ellos les significan costos menores al servicio sanitario nacional".

Además de ser un nuevo paso en su política para recortar la inmigración, el discurso de Cameron se produce también en un momento en que su partido conservador se encuentra bajo la amenaza electoral potencial del UKIP, una formación soberanista y antieuropea que está ganando adeptos.

Agencias EFE, ANSA y AFP

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