24 de noviembre 2009 - 00:00

Polémico: Lula defendió derecho de Irán a la tecnología nuclear

Luiz Inácio Lula da Silva recibió ayer a Mahmud Ahmadineyad en Brasilia (izquierda). Las protestas por la confraternización con un presidente que niega el Holocausto y llama a destruir a Israel se hicieron sentir en la sociedad y en la oposición política (derecha).
Luiz Inácio Lula da Silva recibió ayer a Mahmud Ahmadineyad en Brasilia (izquierda). Las protestas por la confraternización con un presidente que niega el Holocausto y llama a destruir a Israel se hicieron sentir en la sociedad y en la oposición política (derecha).
Brasilia - Mahmud Ahmadineyad obtuvo ayer en Brasilia un respaldo público de su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva al programa nuclear de la teocracia iraní, aunque éste alertó que debe estar sujeto a controles internacionales. El aval de Lula no se quedó en el plano discursivo, sino que se extendió a la supresión recíproca de visados para diplomáticos de ambos países, que en un futuro podría ser extensivo a todos los ciudadanos brasileños e iraníes, posibilidad que inquieta a EE.UU. e Israel.

«Reconocemos el derecho de Irán a desarrollar un programa nuclear para fines pacíficos, con pleno respeto a los acuerdos internacionales», afirmó Lula tras reunirse con Ahmadineyad.

Al mismo tiempo, Lula, quien anunció que realizará una visita a Irán, Israel y los territorios palestinos en marzo próximo, instó a su visitante a «seguir los contactos con los países interesados para encontrar una solución justa y equilibrada para la cuestión nuclear iraní».

En cuanto al acuerdo por los visados, el primer paso sólo alcanza al cuerpo diplomático, pero ello ya es motivo de preocupación. Un pacto similar ya rige entre Teherán y Caracas, y existen sospechas sobre un flujo de personas e información sin mayores controles.

Imputaciones

Ahmadineyad aprovechó la tribuna que le otorgó Lula para atribuir las sospechas lanzadas sobre el programa nuclear a «las naciones occidentales», que, según aseguró, «se unieron contra Irán sin ninguna razón justificable». El iraní hasta intentó mostrarse pacifista: «Los dos países buscan un mundo libre de armas de destrucción masiva, particularmente armas nucleares», y lanzó un mensaje a la comunidad internacional en cuanto a que aceptaría el enriquecimiento de uranio en el exterior, una hipótesis que satisface a las principales potencias europeas y a EE.UU.

Lula afrontó una ola de críticas dentro y fuera de su país por recibir al líder iraní, quien, además de desafiar al mundo con un temible programa nuclear, lleva adelante un Gobierno con mano de hierro al amparo de los clérigos fundamentalistas y es un negacionista explícito del Holocausto. El repudio a Ahmadineyad proviene de la dirigencia comunitaria judía del continente, e incluso de grupos afines a su Gobierno que defienden los derechos humanos, especialmente de los homosexuales. También generó preocupación en gobiernos de otros países, con el de Barack Obama a la cabeza (ver página 16).

Hubo protestas tanto delante del palacio Itamaraty (Cancillería), donde Ahmadineyad se reunió con Lula, como en el Congreso, donde dos diputados exhibieron una pancarta con la frase «Holocausto, nunca más».

Antes de encontrarse con su par iraní, Lula atajó algunas críticas, y dijo que «es inútil dejar a Irán aislado».

«Yo converso con todo el mundo, no acepto la intolerancia. Quienes hallan que hay gente con la que no se puede conversar son tan intolerantes como aquél que no quiere la paz», reforzó Lula a poco de recibir a quien se propuso reiteradamente «hacer desaparecer a Israel del mapa».

Acuerdos

Además de buscar «prestigio», el líder iraní, acompañado por 280 empresarios, suscribió con Brasil numerosos acuerdos de cooperación en energía, petróleo, biocombustibles, minería y desarrollo agrícola, y obtuvo de Lula -a quien llamó «buen amigo»- la promesa de realizar una visita oficial a Teherán en marzo.

El mandatario brasileño, sin embargo, trató aunque sea de tomar algo de distancia de Ahmadineyad. En su discurso, destacó que en Brasil hay «compromiso con la democracia y respeto a la diversidad». «Defendemos los derechos humanos y la libertad de elección de nuestros ciudadanos», y repudiamos «todos los actos de intolerancia o el recurso del terrorismo». Pidió además a Irán que se involucre en alcanzar la paz en Medio Oriente, en alusión indirecta a la influencia de la teocracia en la organización terrorista Hamás.

Tras participar en la firma de nuevos acuerdos bilaterales, Lula ofreció un almuerzo a Ahmadineyad y participó con el presidente iraní en un seminario que reunió a empresarios de los dos países. El visitante se desplazó luego hacia el Congreso, donde fue recibido por los presidentes del Senado, José Sarney, y de la Cámara baja, Michel Temer.

Alegando problemas de agenda, Ahmadineyad canceló una conferencia programada ante los alumnos de una universidad privada de Brasilia, en la que había prometido contestar preguntas del público. El gobernante iraní pasó la noche en Brasilia y hoy se desplazará a Bolivia, la segunda escala de su gira sudamericana, que cerrará en Venezuela. Lo esperan otros aliados del continente: Evo Morales y Hugo Chávez.

Agencias DPA, Reuters y EFE

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