27 de febrero 2012 - 00:00

Portugal: Gobierno reclama tierras agrícolas sin dueño

Lisboa - El Gobierno portugués planea registrar y reclamar para el Estado las propiedades sin dueño aptas para la explotación agrícola, y crear una bolsa de tierras disponibles para aquellos que quieran cultivarlas.

Así lo reveló la ministra de Agricultura, Assunçao Cristas, en una entrevista publicada en la edición digital del diario Público, en la que anticipó que el Gobierno ultima la legislación para sacar adelante este proyecto.

Cristas explicó que primero se planea realizar un catastro en los próximos cuatro o cinco años para identificar las propiedades sin dueño, que pasarían a pertenecer al Estado.

«El objetivo es identificar lo que no tiene dueño, y lo que no tiene dueño pertenece al Estado. Pero lo que pasa también es que el Estado no sabe qué tierras son esas», apuntó.

En el caso de aquellas cuyo propietario no es inmediatamente localizado, el Estado prevé establecer un plazo para que puedan reclamar y registrar su posesión.

«La idea es que a medida que se va haciendo el catastro, y confirmado que no haya ninguna interacción con el Estado, dar un plazo para que vengan a apuntar la propiedad. Si no vinieran, es declarado el abandono y es integrada en la bolsa de tierras», señaló.

La propuesta pretende atajar el aumento del abandono del campo, así como impulsar la producción agrícola interna, ya que el país depende de las importaciones agrícolas.

En los últimos diez años Portugal ha visto desaparecer 112.000 explotaciones agrícolas y ha reducido su superficie cultivada en 450.000 hectáreas, según datos del Instituto Nacional de Estadística portugués.

Estas tendencias chocan con la tradición de un país donde la agricultura ha sido un pilar de la economía y llegó a emplear a alrededor del 50% de la población activa antes de que Portugal se integrara en la Unión Europea (UE). Sin embargo, tras la entrada en la Comunidad Europea, la agricultura portuguesa empezó a perder competitividad y el país tuvo que aumentar las importaciones en este sector.

Esa dependencia hizo crecer, entre otros factores, un déficit comercial que hoy lastra la economía del país y que es uno de los grandes impedimentos para la recuperación económica portuguesa.

Agencia EFE

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