9 de enero 2013 - 00:00

Potente nouvelle de Joyce C. Oates

Potente nouvelle de Joyce C. Oates
Joyce Carol Oates «Violación. Una hisria de amor» (Barcelona, Papel de Liar, 2012, 174 págs.)

Joyce Carol Oates, permanente candidata al Premio Nobel de Literatura, es una prolífica escritora estadounidense que tal vez no goce de suficiente y merecida fama, pero es desde hace años unas de las principales plumas en lengua anglosajona. Cerca de cumplir los 75 años, Oates lleva escritas 29 novelas, 23 colecciones de cuentos cortos, 8 thrillers (algunos sobre crímenes irresueltos y delitos de corrupción de alto nivel que rozan la investigación política) y, además, como sucede con una escritora integral, varias publicaciones de poesía, ensayos, obras de teatro y cuentos para niños.

Las nouvelles son una de las especialidades de esta escritora y ese es el género al que apela en su más reciente obra: «Violación. Una historia de amor». Es la historia de Teena Maguire, una madre soltera que promedia los treinta y es salvajemente violada por una pandilla de jóvenes en una noche de festejos del 4 de Julio (a Oates le gusta lanzar signos que señalan su critica a los detentores del poder en su país). A partir de la violación Oates desarrolla la historia en forma prolija y veloz, seductoramente vertigionosa, con un lenguaje libre de regodeos retóricos, al que sólo parece importable el núcleo de los hechos o de los personajes.

Capítulos sorprendentemente breves le son suficientes para dar perfectas descripciones de los protagonistas: Teena, una muy atractiva mujer a la que el azar parece jugarle en contra; aunque también podría decirse que es víctima de algunas malas decisiones, como la que tomó al decidir cruzar un descampado en medio de una noche agitada; su hija preadolescente, Bethie, testigo del ataque y la elegida por la autora para identificar al lector, apelando al «tú» para hablar de la joven, en un interesante recurso retórico; o el policía Droomor, un ex combatiente de la guerra del Golfo, hombre rústico que, pese a lo que afirma, no pareciera haber perdido su alma combatiendo en el desierto, ya que es capaz de sentir empatía por la mujer atacada y se muestra decidido a buscar justicia.

Están también los victimarios, un grupo de veinteañeros a los que se le puede aplicar a la perfección la figura del «american idiot», productos de la ignorancia, la crisis y de las ideas rancias que se multiplican en algunos pueblos. Pero si bien se encarga de hacer una minuciosa y odiosa pintura de los violadores, Oates va más allá en su construcción del conflicto y pone en primer plano un costado inhumano -o tal vez demasiado humano- del mal: el sistema judicial, interpretado por un abogado sin escrúpulos, un juez mediocre y machista, una fiscal ineficiente y un jurado plagado de prejuicios.

La tragedia de Teena, con su desolador y no tan esperado desenlace, trascurre en los arrabales de los Estados Unidos, lejos de las grandes luces, en Niagara Falls, pueblo perdido de la frontera con Canadá que Oates usa de asfixiante escenario para una historia tan universal como la maldad, los prejuicios, el azar y el destino.

Pablo Domini

Dejá tu comentario