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Primer (y último) round Duhalde vs. Carrió: ella ratificó y él cedió
Elisa Carrió declaró ayer en el juicio oral en su contra por calumnias e injurias que, al afirmar que Eduardo Duhalde controlaba el tráfico de drogas en la provincia de Buenos Aires, se había referido a su «responsabilidad política como gobernador».
En un encuentro más parecido a una audiencia de arbitraje, que al primer día de un juicio oral y público, Carrió ratificó sus declaraciones televisivas de 2005 sobre el ex presidente, pero aclaró que al decir que Duhalde «controlaba» la droga en la provincia de Buenos Aires, se refería en realidad a su «responsabilidad política» en el crecimiento del narcotráfico en esa provincia durante su gestión como gobernador.
Así, el caso se redujo a una cuestión semántica, al punto tal que la magistrada ordenó que se leyera la definición de diccionario de «controlar».
«Fiscalizar, conocer», leyó en voz alta un funcionario del juzgado. Ése era el cuestionamiento central de Duhalde a los dichos de Carrió. El ex gobernador bonaerense -menos teórico que la líder de la CC- argumentó que ése podía ser el significado, pero que cuando los ciudadanos comunes escuchaban «control» interpretaban que él manejaba el narcotráfico.
La audiencia se estancó así en un «él dijo, ella dijo» entre el ex presidente y la diputada electa por la Capital Federal, en la que Servini de Cubría ofició más que nada como árbitro. Un juicio oral muy informal y poco habitual, si se tienen en cuenta los permanentes diálogos entre las partes y los repetidos intentos de sus abogados de que ambos dirigentes se «amigaran» para dejar el tema atrás.
La más reacia fue Carrió. Ofuscada, indicaba qué debía escribirse en el acta y subrayaba una y otra vez que ella no iba a retractarse. «Nunca lo acusé de narcotraficante», insistió Carrió y agregó que sus dichos no eran injuriantes porque no era una cuestión personal, sino de responsabilidad política. «No tengo nada personal contra Duhalde, a diferencia de, por ejemplo, cuando dije que Kirchner y De Vido eran una banda de ladrones», enfatizó la titular de la CC y cerró con un categórico «Si alcanza, bien, y si no seguimos».
Pero la líder de la CC afirmó: «Usted no puede decirme que no sabe qué carteles operan en la provincia de Buenos Aires», y remató con un «sabía y no lo combatía, o lo hacía insuficientemente». A lo que el ex presidente respondió que ella, como legisladora, también era responsable de esos hechos.
A esta altura, Carrió ya estaba fastidiada por una demanda que consideró «poco seria». La molestia también hizo escalar sus dichos: mientras, más diplomático, Duhalde le señaló que él nunca había contestado a sus declaraciones para probar que su demanda tampoco era una cuestión personal, la diputada electa lo fustigó con un «será por falta de hombría porque manda a su mujer a contestar mis acusaciones». Hilda Chiche Duhalde, sentada junto a su marido, se mordía los labios para reducir sus interrupciones al mínimo. Pero sí intercedió para explicar por qué su marido no le había hecho una querella a la Presidente por referirse sin nombrarlo a él como «padrino». Carrió interrumpió y le dijo: «Yo creo en su buena fe, pero no en la buena fe de su esposo».
Afuera esperaban a los testigos citados por la defensa y la querella, entre ellos, el ex jefe de Gobierno Jorge Telerman, y los diputados provinciales Sebastián Cinquerui y Walter Martello. Servini de Cubría definirá hoy si continúa el juicio y escucha a los testigos o si cierra el caso con la declaración de las partes. Ayer todo indicaba que el juicio terminará con la sátira ofrecida por dos de los dirigentes políticos más importantes de la Argentina, que cerró cuando Carrió le preguntó: «Pero cómo ¿usted no va a ser candidato?» y Duhalde respondió: No, todavía no».

