Principio de acuerdo con China por las ventas de aceite

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La Argentina está a punto de solucionar el conflicto con China por las trabas de ese país para las exportaciones de aceite de soja. Cristina de Kirchner y el presidente chino, Hu Jintao, acordaron en una reunión bilateral, que mantuvieron ayer, una vez finalizada la Cumbre sobre Seguridad Nuclear, que la Argentina se comprometerá en menos de dos meses a cumplir con todos los estándares pedidos por la nación asiática para estas exportaciones. Si esto se da en tiempo y forma, China no aplicará más restricciones ni exigirá que desde la Argentina se destraben importaciones de ese origen. Hu se comprometió, además, a no impedir el ingreso de ningún embarque argentino hacia ese mercado, siempre que se demuestre que ya esté en viaje.

Si la noticia se confirma, en materia comercial, habrá sido el resultado más positivo del viaje de Cristina de Kirchner a Washington, superando incluso a las expectativas económicas por el encuentro con Barak Obama.

«Yo creo que finalmente (la disputa) se va a solucionar», dijo la Presidente en Washington luego de finalizada la Cumbre y a minutos de emprender el regreso a Buenos Aires. «Dado el volumen que tiene la relación comercial entre ambos países y la importancia que ambos le asignamos a la relación estratégica entre China y la Argentina, finalmente la disputa se va solucionar», afirmó la jefa de Estado, sin avanzar públicamente en las condiciones de las negociaciones. Cristina se disculpó con Hu por la reciente cancelación de una gira a China. Los mandatarios estaban al tanto de las discusiones que los enviados argentinos vienen manteniendo en el país oriental, y que se basan en el pedido chino para que se respete la limitación de la presencia de no más de 100 partes por millón de hexano en los embarques de aceite de soja. «Se comprometieron verbalmente a que no van a generar ninguna acción especial sobre nuestros productos hasta que no respondamos la nota», dijo ayer una fuente del Gobierno cercana a las negociaciones, que agregó que la Argentina contestaría esta semana. Nuestro país propondría acercar el estándar de sus embarques de aceite de soja al solicitado por China en un proceso que podría llevar dos meses, pidiendo además un nivel de aceptación flexible por parte del país oriental.

El año pasado, la Argentina vendió al gigante asiático 1,84 millones de toneladas de aceite de soja por 1.400 millones de dólares, equivalentes al 77% de las importaciones totales de China. Según los datos de este país, el 36% de esos embarques tenía un nivel de hexano superior, encontrado en envíos de exportadores de primera línea como Dreyfus, Bunge y Born, Cargill y Nidera. En estos días, el Gobierno se encuentra negociando con estas empresa y otros actores menos importantes, para poder garantizar el cumplimiento futuro de los estándares que exige China.

Perspectivas

Se espera que la soja y sus derivados generen ingresos para la Argentina por 17.000 millones de dólares este año.

Según especulan dentro del Gobierno argentino, la disputa no podría prolongarse demasiado debido a la falta de alternativas de los chinos para abastecerse. Pero en caso de que Pekín mantenga la limitación, las ventas argentinas podrían caer a 1,3 millón de toneladas, favoreciendo las colocaciones de Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, la fuerte prima de la mercadería estadounidense limita el potencial de aumento, añadió la publicación Oil World.

La fuente del Gobierno argentino explicó que países como Estados Unidos y Brasil también tienen problemas con los niveles de solvente en sus embarques, ya que las normas chinas son mucho más exigentes que las del resto del mundo.

Carlos Burgueño

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