27 de enero 2010 - 00:00

Provincias avalarán Fondo, pero piden que les alivien deudas

Juan Schiaretti
Juan Schiaretti
La opresión financiera que arrastra el conjunto de las provincias anticipa otra batalla por el uso del Fondo del Bicentenario, en este caso, por la intención de los gobernadores de que esas reservas se destinen también a aliviar los vencimientos de las deudas que los estados subnacionales mantienen con la Casa Rosada.

Aunque el primero en verbalizarlo fue el cordobés Juan Schiaretti, también sondean la idea varios mandatarios, como Daniel Scioli (Buenos Aires), José Alperovich (Tucumán), Celso Jaque (Mendoza), Ricardo Colombi (Corrientes), Jorge Capitanich (Chaco), Miguel Saiz (Río Negro), Jorge Sapag (Neuquén) y hasta el santafesino Hermes Binner.

«Es imperioso que el fondo incluya también la solución a las deudas financieras de las provincias que deben afrontar mayores vencimientos este año y en 2011», lanzó el cordobés.

La preocupación se basa en los casi $ 99.000 millones de deuda que las provincias acumulan desde la crisis de 2001. Esa espina que lacera las finanzas públicas pareció tener una señal de alivio el año pasado, cuando el Gobierno incluyó en el proyecto de Presupuesto 2010 una herramienta clave para oxigenar las cuentas del interior, al autorizar al Ministerio de Economía a reestructurar los vencimientos por $ 15.000 millones de esa deuda global.

«Sería un gran avance, porque le daría un marco legal y político al Ministerio de Economía para que reestructure las deudas de las provincias», evaluaba un ministro de Hacienda ante la pregunta sobre si creía viable la alternativa de incluir en el Fondo del Bicentenario una oxigenación para las cuentas del interior.

En detalle

La proyección tiene, en rigor, doble mensaje. Los gobernadores, que hasta aquí han defendido en bloque la necesidad de que la Argentina se reincorpore a los mercados internacionales de la mano del uso de u$s 6.569 millones para el pago de la deuda, saben que los fondos juegan un rol importante en la economía local. El matrimonio Kirchner ya dio señales propias: días atrás, el ex presidente le garantizó a un grupo de alcaldes bonaerenses que el Fondo del Bicentenario permitiría encarar una profusión de obras públicas en sus distritos. Y al recalar en algunas provincias, Cristina de Kirchner oteó la imperiosa necesidad que tienen hoy los mandatarios de cubrir las urgencias financieras derivadas del crecimiento del gasto público.

La variante que proyectan ahora los ejecutivos locales suma nuevas condiciones a la espiral que gestó inicialmente el Gobierno, que, cercado por el traspié de la salida de Martín Redrado, activó un plan de presión a los mandatarios para que avalen, a través de sus diputados y senadores, el uso de las reservas para que el ajuste fiscal no llegue de manera inevitable.

Es parte de la ecuación que hace hoy la Casa Rosada para pagar la deuda con los ingresos fiscales y no con reservas del Banco Central.

Según estimaciones oficiales, el conjunto de las provincias tendrá un déficit este año de no menos de $ 13.000 millones, de los cuales casi $ 5.300 corresponden a Buenos Aires.

Es parte de la gran encrucijada en la que se encuentran tanto la Nación como las provincias por la búsqueda de financiamiento en el inicio de un año que promete la profundización de las urgencias de caja.

Con ese horizonte, precisamente, los gobernadores lograron el año pasado que el Gobierno habilitara desde el Congreso la cancelación de la Ley de Responsabilidad Fiscal por dos años. Esa norma imponía a la Nación y a las provincias restricciones para endeudarse. Sin embargo, por caso, ambos siguen sin poder salir a los mercados internacionales debido a la crisis política y económica que late por estas horas en la plaza local.

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