Provincias, sin fondos, empiezan a lanzar bonos

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Por separado, las provincias comenzaron a dar riesgosas señales de deterioro financiero. Ayer, el Gobierno de Córdoba anunció que si antes del 15 de diciembre la Casa Rosada no gira los fondos que le adeuda, se verá forzada a emitir cuasi monedas para hacer frente al pago de salarios.

En esa misma línea de dificultad, aunque con ciertos matices, el bonaerense Daniel Scioli ya avanzó formalmente en la emisión de un bono por $ 800 millones a 12 meses para cancelar los compromisos que mantiene con los proveedores del Estado.

No son, sin embargo, los únicos distritos en reconocer problemas para afrontar el gasto corriente. Mendoza salió de un apuro este martes tras haber logrado que la Legislatura habilitara un endeudamiento por $ 420 millones con el Banco Nación que le permitirá a Celso Jaque pagar los últimos compromisos del año. Si esa ingeniería no hubiera resultado, la provincia también habría anunciado el retorno de las cuasi monedas. Sin embargo, la suspensión de la Ley de Responsabilidad Fiscal le allanó el camino para recurrir a una alternativa de bajo costo político.

Un escenario idéntico sobrevuela en los casos de Santa Fe, Jujuy y Catamarca. Allí, los gobernadores Hermes Binner, Walter Barrionuevo y Eduardo Brizuela del Moral hacen piruetas con los números locales a la espera de un envión que les permita esquivar el plan «B» de reponer los bonos que fueron eliminados gradualmente en los últimos años y que parecían extinguidos definitivamente cuando Néstor Kirchner llegó a la Presidencia, en 2003.

También Buenos Aires, liberada del freno de la Ley de Responsabilidad Fiscal, se prepara para intentar conseguir unos $ 2.000 millones que le faltan para pagar los sueldos de diciembre y el aguinaldo para sus más de 400.000 agentes estatales. Scioli avanzaría con un mecanismo de préstamo sindicado de parte de bancos por $ 900 millones.

En Neuquén, el Gobierno de Jorge Sapag apura un proyecto de ley para emitir títulos por u$s 200 millones, que le permitiría rescatar bonos por u$s 186 millones que el ex gobernador Jorge Sobisch había colocado en el mercado para financiar obra pública.

En Río Negro, en tanto, la Legislatura aprobó recientemente un proyecto que adhiere a la suspensión de la Ley Fiscal, para acceder a créditos bancarios por unos $ 200 millones y buscar la refinanciación de sus pasivos con el Estado nacional.

Mario Das Neves, por su parte, envió un proyecto a la Legislatura de Chubut a través del cual pide autorización para endeudarse en casi $ 500 millones -con garantía de coparticipación- con la ANSES para completar un plan de viviendas. Con esta medida, el gobernador -lanzado a la pelea por la presidencia 2011- busca reemplazar la caída de fondos que el Estado central no envía a la provincia y acumula una deuda que, según los equipos técnicos, se eleva a más de $ 300 millones y por la cual Das Neves, también como Schiaretti, recurriría a la Justicia.

Agonía

En este contexto, la propuesta de Córdoba podría entenderse de momento como una agónica constricción al Gobierno nacional para que éste destrabe, de una vez por todas, los fondos que la provincia asegura que le deben en concepto de cuotas del Programa de Asistencia Financiera y fondos de jubilados, entre otros conceptos.

El ministro de Hacienda de Juan Schiaretti, Ángel Elettore, reconoció en los últimos días que a fin de año el déficit de la Caja de Jubilaciones será de más de $ 1.000 millones, y estimó en más de $ 2.000 millones lo que le debe la Nación. El tironeo por estos fondos derivó, incluso, en un brutal enfrentamiento político entre Schiaretti y Cristina de Kirchner y espera un virtual «desempate» en la Corte Suprema de Justicia.

Frente a este panorama, Elettore dijo que en un «corto plazo» la provincia podría emitir bonos y utilizarlos para afrontar el pago de sueldos, una decisión que llegaría de la mano de un decreto, que a su vez debe ser avalado por la Legislatura. El bono tendría una tasa de interés de entre el 8 y el 10 por ciento anual, y la garantía sería la propia deuda que la Nación mantiene con la provincia.

De concretarse, el Gobierno cordobés dirá que el retorno de las cuasi monedas es pura y exclusiva responsabilidad de la Casa Rosada.

La delgada línea entre el abismo y la estabilidad financiera de los Estados subnacionales está atada mayormente a la suerte de los ingresos por coparticipación y a los vaivenes de la economía nacional.

Por eso, varios gobernadores ya anticiparon que están dispuestos a batallar el próximo año por una nueva discusión de la Ley de Coparticipación, que, como se trata de una ley convenio, debe ser avalada por todas las provincias. Y para que ello ocurra todavía hace falta sobrada voluntad política.

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