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Radicales fuerzan la interna para limitar a Sanz en acuerdos
Ernesto Sanz sigue haciendo repaso de la interna radical. Ayer, con dos cordobeses: Ramón Mestre y Mario Negri. Por el despacho también pasó el candidato santacruceño Eduardo Costa.
Ayer Sanz reforzó la línea cordobesa, territorio donde no tiene problemas en el acuerdo con el PRO, local y nacional, y donde revista buena parte del grupo que lo lleva como candidato y sostiene al macrismo como socio.
Mario Negri es uno de ellos: se reunió con Sanz junto con otro cordobés, Ramón Mestre. Juntos, además, atendieron urgencias del santacruceño Eduardo Costa, que va como candidato a gobernador.
Costa, en realidad, no quiere que ninguna tormenta le complique el camino: tiene buenas proyecciones para este año, el peronismo allí va dividido y logró que se bloquee la ley de lemas. El ruido nacional del radicalismo no le conviene.
La guerra que enfrenta Sanz es obvia y no implica que exista peligro para el acuerdo con Macri. Todos los movimientos de los radicales derrotados en la Convención Nacional tienen un sentido único: limitar el poder que le dio a Sanz la resolución para intervenir en la negociación de los acuerdos provinciales.
Ayer los rebeldes tomaron un nombre clásico del peronismo para identificarse en un bando único: "la liga de gobernadores".
Está claro que el jujeño Gerardo Morales, el tucumano José Cano y el formoseño Luis Naidenoff no son gobernadores sino candidatos; en algunos casos con chances ciertas de ganar el distrito por primera vez en años. Los tres confirmaron que siguen en la misma posición: anunciaron que no abandonarán la idea de continuar en un acuerdo provincial con el massismo. Fueron los primeros en sacarse una foto con Massa y los máximos opositores al acuerdo cerrado con Macri. Pero ninguno de ellos romperá el radicalismo: a pesar del ruido, sólo pretenden controlar a Sanz y que la conducción del partido, que integran, no fuerce listas exclusivas con el PRO en sus provincias.
Otros, por ahora, juegan la interna en tono de guerrilla.
Ricardo Alfonsín, al que le espera la resolución del acuerdo electoral en territorio bonaerense, cargó contra Macri como camino para castigar a Sanz: "Entró en abierta contradicción con las palabras pronunciadas por el presidente de la UCR Ernesto Sanz para justificar una alianza con el PRO", dijo sobre las declaraciones del jefe de Gobierno porteño, "espero que las versiones que aparecían en varios medios sobre cómo iba a ser la administración de este acuerdo sean solamente eso: versiones. Caso contrario sería una desconsideración al radicalismo bonaerense desconocer la competencia de la conducción provincial".
También lo hizo Julio Cobos, pero con munición mas pesada. "Si libera el cepo cambiario habrá más inflación y se va a disparar el dólar", explicó sobre la promesa de Macri para el 11 de diciembre.
"No creo que los radicales acompañen en las elecciones a Mauricio Macri para que los represente como candidato a presidente", insistió Cobos.
En Entre Ríos, tierra donde el acuerdo con el PRO tuvo apoyos, el diputado y candidato a gobernador Fabián Rogel también declaró la guerra: "Solamente el negocio electoral de Enrique "Coti" Nosiglia o la ingenuidad de Ernesto Sanz pudieron habernos llevado a esta decisión, que a menos de dos días de votarse en la Convención, Macri se encarga de colocarnos en el lugar que él nos necesita: encargados de la logística y de sparrings electorales".

