29 de julio 2011 - 00:00

Rebeldes libios, al borde de una quiebra sangrienta tras asesinato de su jefe

Abdel Fatah Yunis fue un alto jerarca del régimen de Muamar el Gadafi hasta febrero, cuando desertó y se convirtió en el jefe de las fuerzas rebeldes libias. Su asesinato, conocido ayer, constituye un hecho oscuro capaz de afectar todavía más una campaña militar que la OTAN no logra encarrilar.
Abdel Fatah Yunis fue un alto jerarca del régimen de Muamar el Gadafi hasta febrero, cuando desertó y se convirtió en el jefe de las fuerzas rebeldes libias. Su asesinato, conocido ayer, constituye un hecho oscuro capaz de afectar todavía más una campaña militar que la OTAN no logra encarrilar.
Bengasi - El Consejo Nacional Transitorio (CNT), máxima autoridad rebelde, anunció ayer que el jefe de su Estado Mayor, Abdel Fatah Yunis, fue muerto en una «emboscada» perpetrada por hombres armados, en un confuso episodio por el que se temen serias consecuencias.

«Anuncio con toda la tristeza la muerte del general Abdel Fatah Yunis, jefe del Estado Mayor del Ejército Libio» rebelde, aseguró ayer el presidente del Consejo Nacional Transitorio (CNT), Mustafa Abdel Yalil, ante la sorpresa de los presentes.

De acuerdo con sus declaraciones, los hechos ocurrieron después de que el general fuera convocado para ser interrogado sobre «cuestiones relacionadas con asuntos militares». Junto con él, perdieron la vida dos de sus acompañantes, los coroneles Muhamad Jamis y Naser Marqum.

El presidente del CNT, que decretó tres días de luto oficial en memoria de los tres fallecidos, anunció también que el cabecilla de los agresores había sido capturado y reconocida su participación en los crímenes, aunque la investigación continuaba abierta.

Momentos después del anuncio, dos vehículos cargados con un arma antiaérea y más de diez hombres armados a bordo llegó al hotel Tibesti, en Bengasi, donde Yalil comunicó la muerte del general. Un testigo indicó a periodistas que los hombres lograron entrar en el hotel con sus armas, pero que el personal de seguridad los convenció para que salieran. Los hombres armados «gritaron Ustedes lo mataron», refiriéndose al CNT, indicaron las fuentes.

Yunis, considerado el segundo hombre del régimen del coronel Muamar el Gadafi, se pasó al bando rebelde el 22 de febrero e inmediatamente tomó el mando de las maltrechas fuerzas opositoras. Según el diario The Times de Londres, en los últimos días existía la sospecha de que Yunis fuera en realidad un «topo» a sueldo de Gadafi.

El deceso se conoció pocas horas después de que su guardaespaldas, Abdullá Baio, denunciara que Yunis había sido detenido por funcionarios del CNT, en una versión contraria a la oficial.

El hombre explicó que Yunis se encontraba en el frente de Brega, en el este del país, cuando se lo llevaron. «Fue a la línea del frente (de Brega) para levantar la moral de los soldados, pero desapareció después de que un coche del CNT viniera por él. No me llevó con él cuando se subió en el coche, y no ha dado ninguna señal hasta ahora», afirmó Baio. Un militar que habló bajo condición de anonimato declaró que sería interrogado porque «estaban bastante seguros de que trabajaba para Gadafi». Sin embargo, algunos de sus hombres insistieron que el objetivo había sido para evaluar si Yunis había cometido errores en la ofensiva de Brega al ordenar a sus hombres avanzar en una zona minada, lo que había causado un gran número de bajas.

No obstante, la cadena qatarí Al Yazira arrojó confusión al informar que supuestamente Yunis habría muerto a manos de hombres de Gadafi.

Como primera reacción de la desaparición, los hombres del fallecido militar retrocedieron 10 kilómetros en el frente de Brega. Asimismo, fuerzas especiales fieles a Yunes se habían concentrado frente a su casa para exigir su liberación.

Esta situación evidenció profundas grietas dentro del grupo rebelde, por lo que se teme una guerra interna entre los distintos bandos. El cuadro complicaría aún más a la cuestionada acción de la OTAN en el terreno, llamada Operación Protector Unificado, cuya misión inicial, la protección civil, derivó en un respaldo a la revolución. Al cierre de esta edición, ninguna de las potencias que participan en los ataques contra el régimen habían realizado una declaración al respecto.

Su baja se produce el mismo día en que el Consejo Nacional de Transición nombró un embajador en Londres (ver aparte), decisión que fue posible después de que el Gobierno de David Cameron reconociera formalmente al Consejo como Gobierno legítimo de Libia y expulsara del país a los últimos diplomáticos del régimen de Gadafi.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA y Ambito Financiero

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