25 de julio 2016 - 00:00

Récords en cadena en Wall Street. ¿Hasta dónde?

Se alinearon los astros: mejores datos de la economía y de empresas y nula incidencia de cortocircuitos políticos.

Wall Street enlazó la segunda semana consecutiva de récords -y la cuarta en ascenso- como el artesano que enhebra sin esfuerzo un collar de bijutería. La única diferencia, claro, es el precio. Y la verdad es que llevó más de un año alinear los astros para poder engarzarlos, ahora sí, con llamativa facilidad. Los escépticos, que durante 2016 fueron legión, militan hoy en un entusiasmo abierto, y peligroso por lo rápidamente multitudinario. A simple vista es un mercado sobrecomprado, en las antípodas de lo que ocurrió cuatro semanas atrás cuando el "brexit" amenazó tirarlo todo por la borda. Raleaban los toros cuando los precios eran más bajos, y parecían un blanco vulnerable, pero después de trepar el 8%, son una nutrida procesión. Con el empuje de ese material humano detrás, que ya no teme sino ambiciona, el Dow Jones Industrial hilvanó una seguidilla de nueve avances en otras tantas ruedas y el VIX, un termómetro del miedo, se pulverizó el último mes como nunca en su agitada historia.

¿Hay razones para el rally? Aparte, se entiende, de la veleta de los sentimientos. La lista es larga. La mejora de la economía, los balances y la visión de las compañías, la actitud solidaria de los bancos centrales, la nula incidencia de los cortocircuitos políticos (y geopolíticos) y el posicionamiento a trasmano de los portafolios. Ya se dijo: lo arduo fue lograr la alineación de los astros. La economía de los EE.UU. volvió por sus fueros con una soberbia creación de empleos en junio. Trascartón, como si se abrieran las compuertas de una represa, llovieron otras sorpresas de similar tenor. La medición flash (el anticipo) del informe PMI manufacturero confirma que el envión sigue en julio. La producción se aceleró a un máximo desde diciembre, surgieron nuevos negocios como no se veían desde octubre, y la generación de puestos de trabajo en la industria manufacturera fue la mayor en un año. Con esa música de fondo, la temporada de balances acompaña bajito pero sin desentonar. Recién se conocen el 25% de los estados contables de las firmas del S&P 500 y dos terceras partes se las arreglaron para mostrar resultados mejores que lo temido, y prender la llama de un progreso más sustancioso cuando se pueda cosechar la siembra que prometen los indicadores económicos. Por fortuna, el "brexit" no disparó alertas graves de las compañías. Y si la ruptura británica no conmueve, menos cabe esperar de Turquía o del auge de los actos terroristas. Los bancos centrales son parte esencial de la ecuación porque calman los nervios ex ante. Y que no hayan tenido que actuar -ni siquiera el Banco de Inglaterra, amén de la remoción de un pequeño requerimiento de capital- refuerza la idea de templanza. Esta semana, el BCE bien podría cometer un desaguisado con los bancos italianos aunque ya Mario Draghi adelantó su simpatía por una solución no traumática. De la Fed, que se reúne martes y miércoles, no se espera grandes novedades. Y aunque la suba de tasas vuelve a cotizar como probable en 2016 es difícil pensar que vaya a ser la previa de las elecciones del 8 de noviembre. También toca el turno del Banco de Japón. ¿Se estrena el helicóptero monetario? El gobernador Kuroda lo niega pero no faltan apuestas. Suena apresurado ahora que el mundo recuperó la vertical.

De todos los factores que empujan el rally hay uno que convendría empezar a tachar. El cambio de portafolio procede con rapidez. La Bolsa de los EE.UU., los mercados emergentes y la deuda basura son un imán de nuevas inversiones. Habiendo subido los precios tan fuerte en tan poco tiempo el riesgo es la sobrecompra, el atracón. Nada grave. Nada que no se cure con un par de traspiés. Si los demás elementos traccionan (la economía y los balances, en especial) los vientos seguirán favorables. Pero conviene ir pensando en que tal vez no haya espacio para todos en el ascensor. Un dólar fuerte, esta semana, castigó al petróleo y a la mayoría de las materias primas sin que los emergentes se dieran por aludidos. Sabemos que si la dinámica se acentúa, la historia no terminará así.

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