29 de octubre 2018 - 00:00

Regresa la tensión a CGT por el llamado a otro paro

El llamado a un nuevo paro nacional, el quinto en la gestión de Mauricio Macri, volvió a tensar la relación interna en la CGT y esta misma semana puede desembocar en más renuncias al órgano ejecutivo de conducción. La pulseada, un clásico en la dinámica de la central, se instaló una vez más entre los sectores que impulsan la medida de fuerza y aquellos que prefieren dilatarla a la espera de una todavía incierta convocatoria al diálogo social por parte del Gobierno.

El desenlace se conocerá este miércoles en la reunión de Consejo Directivo pautada desde las 14 para definir si habrá antes de fin de año otra huelga nacional. Aunque los dos secretarios generales supervivientes de la cúpula, Héctor Daer y Carlos Acuña, habían confirmado semanas atrás que estaba resuelto un paro por 36 horas con movilización para la segunda quincena de noviembre en los últimos días el Ejecutivo intervino vía conversaciones individuales con un puñado de dirigentes para disuadirlos.

El trabajo de los funcionarios se concentró en Roberto Fernández, líder de los colectiveros de UTA y pieza decisiva en el armado de cualquier paro que aspira a ser contundente. En su caso, el argumento a esgrimir es siempre el grifo de los subsidios para el pago de sueldos a los choferes de colectivos. La semana pasada Fernández les dijo a sus pares de la "mesa chica" de la CGT que estaba en condiciones de acompañar otra huelga aunque sus antecedentes como desertor de algunas medidas de fuerza resueltas en la CGT dejaron en la cúpula el interrogante abierto.

A esa incógnita se suma la tradicional reticencia de los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los "independientes" de buen diálogo con el Gobierno a parar. Entre ellos, los más influyentes en la "mesa chica", crece la idea de que el Ejecutivo analiza una vez más una mesa de debate tripartita con empresarios, una iniciativa enunciada a lo largo de la historia reciente pero jamás concretada.

Ningún funcionario hasta anoche le dio mayor certeza a esa posibilidad. De hecho en la CGT perciben una desconexión entre los números uno y dos del Ministerio de Producción y Trabajo, Dante Sica y Jorge Triaca y todo el vínculo con el sindicalismo se reduce a las relaciones personales de ambos integrantes del Gabinete: Sica, con fuerte vínculo con los metalúrgicos de Antonio Caló y otros gremios industriales, y Triaca con mayor historial entre los "gordos" y los "independientes".

En tanto que en los sectores más resueltos a ir al paro, sobre todo los exaliados de Hugo Moyano que permanecen en el Consejo Directivo y el extriunviro Acuña, hombre de Luis Barrionuevo, tampoco lograron hasta ahora ponerse de acuerdo en la manera de plantear la medida. Acuña pedirá este miércoles una huelga por 24 horas que un día antes contenga una movilización a la Plaza de Mayo con "cese de actividades", lo que en los hechos se traduce en un paro por 36 horas.

Mientras que exsocios de Moyano, como el cervecero Carlos Frigerio y Jorge Sola, temen que una marcha termine con incidentes y probables infiltrados como la protesta frente al Congreso de la semana pasada. Otros del mismo grupo, como Julio Piumato, ya se manifestaron a favor de parar por 36 horas.

En la intimidad del sector de "exmoyanistas" advirtieron que el mismo miércoles puede haber más renuncias en el Consejo Directivo que se sumarán a las ocho que se produjeron en los últimos meses.

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