Remolacha para los biocombustibles

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 Gracias a sus tres variedades el cultivo tiene acceso a múltiples mercados, ya que la remolacha (Beta vulgaris) se presenta como alternativa alimenticia y medicinal a través del consumo de sus hojas y frutos, en la obtención de tinturas y destacándose con altísimo potencial como sustituto de la caña de azúcar para la producción de azúcar y de biocombustibles.

Las especies cultivadas son las vulgaris, no obstante el antepasado conocido como marítima se halla en el Mediterráneo, costa atlántica de Europa y la India, mientras que a la subespecie adanensis se la puede encontrar en Grecia y en Siria. Hay registros de su uso hortícola en la antigua Grecia, en escritos del 420 a.C. con variedades de colores oscuros y claros, expandiéndose principalmente en España y en Francia dentro de los monasterios y a través de una pequeña parte del campesinado. Tan es así que para el siglo XV ya se encontraba en toda Europa, y arribó a América durante el período de la conquista del nuevo continente. El consumo alimenticio de esa época estaba focalizado en sus hojas como sustituto de la acelga o de la espinaca, y en el año 1600 el agrónomo francés Olivier de Serres comenzó a destacar las cualidades dulces de las raíces, derivando 150 años más tarde en el desarrollo y obtención de azúcar, logrado por el científico alemán Andreas Marggraf. Este descubrimiento fue clave como sustituto de la caña de azúcar y tuvo un breve auge en la época napoleónica debido a la falta de oferta de cañas, que permitió la aparición de fábricas de azúcar de remolacha en Francia, Alemania, Austria, Rusia y Dinamarca. Cuando se logró el reabastecimiento de caña, gran parte de estas fábricas quedaron en desuso, pero ya entrado el siglo XX, la persistencia en el mejoramiento genético de las remolachas azucareras en Francia y en Alemania, permitió que hoy día Europa se autoabastezca de azúcar en más del 90% del total consumido, estimándose una producción total aproximada a los 130 millones de toneladas al año.

De todas maneras, en la Argentina su uso principal es para el consumo hortícola en ensaladas, consecuencia de su bajo valor calórico, y además provee beneficios en el aspecto medicinal según la fuente que se utilice, y se la recomienda para el tratamiento de varias enfermedades debido al tipo y calidad de nutrientes que posee, abasteciendo de correctas cantidades de hierro al cuerpo. También la recomiendan para combatir anemias, por su contenido de yodo para compensar anomalías en la glándula tiroides, y por el ácido oxálico para tratar cálculos renales.

A pesar de la legislación existente que limita la producción de azúcar para consumo humano no proveniente desde el procesamiento de la caña de azúcar, es que la remolacha se sugiere como una alternativa viable para la obtención de biocombustibles. Tan es así que el INTA presenta varios estudios, principalmente en la provincia de San Juan, buscando obtener etanol a través del procesamiento del cultivo en cuestión, donde se estima que el rendimiento es de 1 litro de combustible por cada 10 kg de raíces. También se destacan pruebas realizadas en La Pampa por privados junto a Universidades.

Si tenemos en cuenta que los combustibles deben tener un porcentaje considerable de biocombustibles, y la tendencia es que este porcentaje sea cada vez mayor, entonces para brindar alternativas de mercados es crucial la velocidad con la que se obtenga el conocimiento científico para destilarlo eficientemente y así traducirlo en rentabilidad a favor del productor y de toda la cadena de valor. Aplicando la estrategia de marketing correcta, aquellos que sean los pioneros y tomen el riesgo de acercarse a este cultivo con fines industriales, probablemente vean retribuido el riesgo en ingresos extraordinarios, al menos en la primera etapa de expansión.

(*) Lic. en Economía y Administración Agraria. Consultor en

Agronegocios & Management

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