filtraciones. James Clapper formó parte del masivo espionaje de la NSA, que reveló Edward Snowden.
Washington - El director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, anunció ayer que presentó su carta de renuncia, en momentos en que el presidente electo Donald Trump conforma el nuevo Gobierno.
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Clapper, cuya función es coordinar el trabajo de 17 agencias de inteligencia -como la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o la Agencia de Seguridad Nacional (NSA)-, anunció su salida después de seis años en el cargo.
"Presenté anoche mi carta de renuncia", explicó Clapper, un teniente general de la Fuerza Aérea, durante una audiencia de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense. Clapper añadió que, por lo tanto, no estará disponible para trabajar el día que el Gobierno de Trump asuma sus funciones, el 20 de enero.
La gestión de Clapper al frente del complejo de la inteligencia estadounidense estuvo marcada por la fuga de documentos del NSA que dejaron al descubierto una gigantesca recopilación de datos en las comunicaciones de los estadounidenses. En 2013 Clapper había negado, en un testimonio ante el Congreso, que esa agencia reuniera esa información de las empresas estadounidenses de telecomunicaciones.
Sin embargo, meses después de esa negativa el exempleado de la NSA, Edward Snowden, filtró documentos secretos, generando así acusaciones contra Clapper por haber mentido al Congreso.
Los documentos filtrados mostraron también cómo Estados Unidos espiaba a sus aliados, descubrimiento que generó abiertas tensiones con países como Brasil, Francia y Alemania.
En una entrevista en 2014, Snowden dijo que fueron precisamente los desmentidos de Clapper lo que lo llevó a filtrar los documentos.