6 de septiembre 2011 - 16:23

“Represión financiera afecta crecimiento”

María Belén Sbrancia
María Belén Sbrancia
«La represión financiera en algún momento termina afectando el crecimiento», sostuvo la argentina María Belén Sbrancia. Desde Estados Unidos, donde trabaja como asistente de investigación de Carmen Reinhart, esta economista es una de los principales exponentes del neokeynesianismo (juntas desarrollaron el tema de «represión financiera»).

A punto de tener su doctorado en la Universidad de Maryland (luego de obtener su licenciatura en la Universidad del CEMA), Sbrancia señaló que en la Argentina, «parte del problema es que las tasas de inflación oficiales no reflejan la verdadera». Pero también mencionó como ejemplos de represión financiera al «crédito dirigido y subsidios a ciertas industrias».

Periodista: En momentos en que varios países tienen problemas de deuda, ¿Cuáles son las maneras de afrontarlas?

María Belén Sbrancia: Básicamente hay cuatro alternativas disponibles: una es con crecimiento; otra es con ajuste fiscal, es decir, mediante un aumento en impuestos o reducciones en el gasto público; con default o reestructuración; o también mediante inflación, ya sea a través de una sorpresa inflacionaria o en combinación con represión financiera.

P.: ¿A qué hace referencia la represión financiera?

M.B.S.: A la presencia de regulaciones que generan fricciones en el mercado financiero. Implica que los precios y cantidades no son de equilibrio competitivo sino que están distorsionados. Tradicionalmente se la asocia con países emergentes, pero los avanzados también hicieron uso de muchas de estas medidas. La posibilidad de implementarla se da mediante techos a las tasas de interés, crédito dirigido, restricciones a la compra o venta de ciertos activos, controles de capital. En algunos casos, como por ejemplo los requisitos de liquidez, existe una línea delgada entre lo que se define como regulaciones macroprudenciales y represión financiera. El punto es que no todas las medidas que se consideran ejemplos necesariamente implican que el Gobierno está imponiendo restricciones que son perjudiciales para el funcionamiento de los mercados.
P.: Con la actual inflación y con las licitaciones de Letras y Notas del BCRA, que no convalidan una mayor tasa de interés, ¿se puede hablar de represión financiera en la Argentina?

M.B.S.
: El hecho de que las tasas de interés nominal no reflejen la tasa de inflación actual no necesariamente hace referencia a la presencia de represión financiera. Esto puede pasar en un par de ocasiones, pero en la ausencia de restricciones uno esperaría que no sea un patrón que se repita reiteradamente. Para poder hablar de represión financiera tiene que haber algún tipo de restricción que impida que las tasas nominales aumenten para reflejar la inflación esperada. Por ejemplo si hay bancos, fondos de pensión o algún otro sector que están obligados a tener letras en su portafolio, entonces el BCRA tiene cierto margen para emitirlas a una tasa de interés más baja.

P.: ¿Identifica alguna característica de la represión financiera en la Argentina?

M.B.S.:
Parte del problema es que las tasas de inflación oficiales no reflejan la verdadera. Esto tiene un efecto por un lado en la deuda que ajusta por CER pero también puede tener un impacto en otras tasas de interés que se fijen con referencia a lo que paga el Gobierno. Por otro lado, cualquier tipo de reglamentación que obligue a fondos de pensión o a los bancos a comprar deuda del Gobierno también es un caso de represión financiera. Las AFJP en su momento estaban obligadas a mantener una cierta proporción de sus portafolios invertida en bonos de Gobierno. Crédito dirigido y subsidios a ciertas industrias también son ejemplos.

P.: ¿Por cuánto tiempo se pueden implementar estas políticas?

M.B.S.:
La evidencia empírica muestra que altos niveles de represión financiera están asociados con bajos niveles de crecimiento. Sin embargo, en el caso de países avanzados aún con estas restricciones fue un período de elevada expansión. Pero los niveles de represión financiera eran más bajos que los de economías emergentes. Esto sugiere que los beneficios que se pueden obtener al imponer ciertas regulaciones disminuyen a medida que el número de distorsiones aumentan. Lo que sucede cuando hay altos niveles de represión financiera es que los fondos no se dirigen a inversiones productivas, emprendedores con buenos proyectos de inversión no pueden acceder a crédito y proyectos con bajas rentabilidades reciben crédito subsidiado. Esto en algún momento termina afectando la tasa de crecimiento de la economía.

Entrevista de María Iglesia

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