Río de Janeiro sitiada tras guerra callejera entre narcos y policías
El funcionario dimitente era el artífice de la política de pacificación delas favelas.
OPERATIVO. Tras el intenso tiroteo del lunes, Copacabana amaneció ayer sitiada de policías. Los efectivos custodiaban las calles de Río, donde se mostraron completamente armados con ametralladoras.
Brasilia - El residencial barrio carioca de Copacabana amaneció ayer con una fuerte presencia policial tras un día de guerra urbana en la que murieron tres personas y otras resultaron heridas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Un intenso tiroteo entre narcotraficantes y policías se registró durante todo el lunes en Copacabana, donde los vecinos permanecieron en sus domicilios y se resguardaron de la balacera. Tres presuntos narcotraficantes murieron, uno de ellos al caer de un precipicio de 50 metros en un morro, cuando era perseguido por la Policía y portaba una bolsa con varios kilogramos de cocaína.
El epicentro de los enfrentamientos fue la favela Pavao Pavaocinho, ubicada a pocas cuadras de Copacabana, pero con el correr de las horas las escaramuzas se extendieron por toda la zona. Por el hecho, renunció ayer el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, artífice de la política de pacificación de las favelas. "El secretario José Mariano Beltrame ha pedido salir del Gobierno" a partir del próximo mes, informó en un comunicado el Gobierno del Estado de Río.
Beltrame lleva diez años en el cargo, período en el cual desarrolló el proyecto de las UPP (Unidades de Policía Pacificadora), las comisarías de policía vecinal instaladas en varias favelas de Río desde 2008 para arrebatar el control a los traficantes de droga. Este año, la seguridad pública en el Estado de Río sufrió un corte presupuestario del 30%.
Preparándose para los megaeventos deportivos de los últimos años, el Gobierno local invirtió fuertemente desde 2008 en la instalación de UPP en 264 favelas, donde viven un millón y medio de personas. Desde 2008, Beltrame insistía con frecuencia en la importancia de implementar la segunda fase del programa de UPP, que preveía la instalación de servicios sociales (como guarderías, escuelas y centros de salud) en aquellas favelas "pacificadas". Según datos oficiales, cuando Beltrame asumió el cargo Río de Janeiro tenía un índice de 41,3 homicidios por cada 100.000 habitantes, proporción que bajó ahora a 25,4.