Apenas pasado el mediodía, arriba de su camioneta Honda Diego llegó al predio de AFA, en silencio, sin hacer declaraciones, pero curiosamente dejando el primer título del día. Cuando los periodistas apostados en el portón le preguntaron al pasar por las palabras de Claudio Vivas, el seleccionador alcanzó a asomar el brazo con el pulgar hacia abajo. Todo un símbolo. Adentro esperaban dieciséis de los diecisiete citados, a esa hora era todo un misterio porque no estaba presente Claudio Bieler. El delantero de Racing cargaba con un esguince de tobillo y una contractura en uno de sus muslos, pero creyó que eso lo desafectaba por completo de la convocatoria. Terminó llegando cuatro horas después y cuando el doctor Donato Villani constató la lesión, recién ahí el goleador se fue a su domicilio. El caso Bieler permitió que telefónicamente charlaran unos minutos Diego Maradona y Claudio Vivas, en un diálogo mucho más cordial de lo que públicamente dijo el 10 luego del entrenamiento. «A Vivas no le puedo contestar, no me quiero agrandar, pero Vivas no da la categoría para que le responda».
Alcanzó la tarde, entre otras cosas, para preparar el trascendental amistoso ante Jamaica, por espacio de 75 minutos se hicieron movimientos tácticos y se paró un equipo, el cual Diego ya tenía en mente antes del entrenamiento, que tendrá seis debutantes absolutos desde el inicio (Ibáñez, Mercado, Echeverría, Leonel Galeano, Acevedo y Toranzo), pero todavía quedaban cosas por escuchar. Separado por la valla que limita el área de prensa camino al vestuario Diego siguió mostrando que le quedaban balas en la cartuchera.
El único día de entrenamiento que tuvo la Selección se perdió entre declaraciones cruzadas y sellando puertas que ya estaban cerradas. Del partido que se juega esta noche, nadie dijo nada.


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