- ámbito
- Edición Impresa
Romney, a todo o nada en la primaria de Florida
Con su inesperada derrota el sábado en Carolina del Sur, Mitt Romney ve cómo las primarias republicanas se le complican de modo imprevisto. La próxima votación en Florida, con un voto mucho más diverso que
el de aquel estado conservador, representa para él una oportunidad que no puede dejar pasar.
Los republicanos, en general, preferían evitar una lucha prolongada entre los candidatos y la improbable victoria de Gingrich el sábado en el «estado de Palmetto» frente a Romney refleja el pánico de la base conservadora sobre la elegibilidad de ambos.
Tres ganadores distintos en Iowa, New Hampshire y Carolina del Sur en lo que va del proceso electoral confirman, asimismo, la «rebelión» de los conservadores, que siguen en la búsqueda de un «anti-Romney» que pueda privar al presidente Barack Obama de un segundo mandato.
«Está claro que los republicanos están insatisfechos. Romney en ninguna encuesta superó el 30%, salvo en New Hampshire...; su mayor problema entre los conservadores es que cambia de postura como cambia de camisa, por conveniencia política», dijo ayer la estratega demócrata Melisa Díaz.
«Eso no lo va a ayudar entre los independientes en los comicios generales. La contienda estará muy reñida en Florida y, como van las cosas, Romney tiene que afianzar el apoyo de los conservadores», agregó.
No emociona
El senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham, uno de los más conservadores en el Capitolio, reconoció que Romney, hasta ahora el favorito del «establishment» republicano, no emociona a los conservadores.
Al parecer, Romney, un multimillonario que no «conecta» con el ciudadano común, no los convence, pero tampoco Gingrich, que puede ser festín de los demócratas por sus debilidades en varios frentes.
Una encuesta reciente de la cadena conservadora Fox News indicó que el 56% de los votantes tiene una opinión desfavorable de Gingrich, y sólo el 27% tiene una favorable.
En declaraciones a la cadena NBC, el gobernador republicano por Nueva Jersey y partidario de Romney, Chris Christie, dijo ayer que Gingrich «ha sido una vergüenza para el Partido Republicano».
Christie recordó que Gingrich fue expulsado de su cargo como presidente de la Cámara de Representantes (1995-1999), y afrontó una multa de 300.000 dólares por violaciones éticas.
La contienda se traslada ahora a Florida, que realizará sus primarias el martes 31 de enero y donde Romney tiene una ventaja considerable frente a sus tres rivales.
De hecho, cerca de 200.000 votantes republicanos del «estado del Sol» ya comenzaron a votar por correo, o un 10% del total previsto en las primarias.
La campaña de Romney ya gastó alrededor de 3,5 millones de dólares en anuncios televisivos y por correo en Florida, algo que no asusta a Gingrich, quien anoche afirmó que su campaña tiene «las ideas y la gente» y por ello, el dinero no lo es todo.
Golpe duro
El consenso entre politólogos como Larry Sabato, de la Universidad de Virginia, es que una derrota en Florida -muy probable debido a la «insurgencia» de Gingrich- sería un golpe muy duro para Romney, que ya perdió en ese estado en 2008 pese a que entonces también gozaba de una poderosa maquinaria de organización y recaudación de fondos.
Si Carolina del Sur es un estado decididamente ultraconservador, Florida tiene un bloque electoral en general más diverso, y eso podría ser una ventaja para Romney. Sin embargo, su postura en contra de algún tipo de regularización migratoria podría perjudicarlo entre los latinos.
«Romney sacó anuncios en español, pero eso quizá no será suficiente. Se opone a una reforma migratoria e incluso dijo que vetaría el Dream Act (un proyecto de ley) para legalizar a estudiantes indocumentados», señaló Díaz.
Sobra quien dé consejos a Romney, pero el consenso es que éste debe impedir a corto plazo otra mala noche y, a largo plazo, una mayor incursión de Gingrich en el mapa electoral, tomando en cuenta las primarias del mes que viene.
En Florida están en juego 50 delegados, del total de 1.144 que se requieren para alzarse con la candidatura presidencial del Partido Republicano en su convención nacional de agosto en Tampa, capital del estado.
Romney dijo, con acierto quirúrgico, que hay afuera una «batalla por el alma de los Estados Unidos». Es una batalla que, por ahora, le va ganando Gingrich al proyectarse como el paladín de los que sufren «el desastre» del mandato de Obama.
Agencia EFE


Dejá tu comentario