27 de mayo 2010 - 00:00

Rusia abandona a Irán: Ahmadineyad es un demagogo

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, se mostró ayer en un evento con referentes académicos y culturales de varios países. Su política exterior parece acercarlo a Estados Unidos.
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, se mostró ayer en un evento con referentes académicos y culturales de varios países. Su política exterior parece acercarlo a Estados Unidos.
Teherán y Moscú - Irán y Rusia intercambiaron ayer duros ataques por el respaldo del Kremlin a un borrador de resolución de la ONU que incluye nuevas sanciones contra del plan nuclear del régimen teocrático. El enfrentamiento refleja la preocupación del Gobierno de Mahmud Ahmadineyad ante la pérdida del que hasta ahora era uno de sus más valiosos aliados internacionales.

Valiéndose de un tono inusualmente duro para criticar al Gobierno ruso, el presidente Ahmadineyad utilizó un discurso televisado para dirigirse directamente a su par ruso, Dmitri Medvédev, quien, dijo, se había doblegado a la presión de Estados Unidos para apoyar la imposición de castigos.

Además, instó al jefe del Kremlin a ser más prudente. «Si fuera el presidente ruso, al tomar decisiones sobre temas relacionados con una gran nación (Irán) actuaría con más cuidado, lo pensaría más», declaró Ahmadineyad.

«Hoy en día, es difícil para nosotros hallar una explicación a la actitud de Medvédev hacia el pueblo iraní. La gente no sabe si los rusos son amigos, que nos apoyan, o son otra cosa», señaló.

La respuesta del Kremlin llegó horas más tarde. «Nadie ha logrado nunca preservar su autoridad con demagogia política. Estoy convencido, la historia de mil años de Irán mismo lo evidencia», precisó el asesor de alto rango de política exterior de Medvédev, Sergei Prikhodko, a través de un comunicado.

«La Federación Rusa está gobernada por sus propios intereses estatales a largo plazo. Nuestra postura es rusa: refleja los intereses de todos los pueblos de la más noble Rusia y por tanto no puede ser ni pro estadounidense ni pro iraní», puntualizó. El desacuerdo entre dos de los mayores productores de energía del mundo es el mayor en muchos años, aseguran analistas.

En un claro reproche a Teherán por su fracaso en disipar los temores que generan sus ambiciones atómicas, Prikhodko indicó que «cualquier incertidumbre, cualquier extremismo político, falta de transparencia o inconsistencia en la adopción de decisiones que afectan y preocupan a toda la comunidad mundial son inaceptables para nosotros». «Sería bueno si aquellos que ahora están hablando en el nombre del pueblo juicioso de Irán recordaran esto», agregó Prikhodko.

Las relaciones entre Irán y Rusia pasan por un momento crítico, con varios asuntos sobre la mesa. Ingenieros rusos construyen desde hace una década un reactor nuclear en la localidad iraní de Bushehr, en la costa del Golfo Pérsico, un proyecto iniciado por una empresa alemana y que fue abandonado por ésta tras el triunfo en 1980 de la Revolución Islámica.

La obra debería haber sido entregada el pasado año, pero sufrió diversos retrasos. Según las autoridades de ambas naciones, se están realizando las últimas pruebas y podría ser entregada en pleno funcionamiento este mismo verano boreal.

Además, Irán y Rusia firmaron años atrás un acuerdo para la compra por parte de Teherán de baterías de antiaéreos de fabricación rusa S-300. El régimen iraní volvió esta semana a instar a Rusia a que entregue el citado material bélico, objeto también de diversos retrasos.

Agencias EFE y Reuters

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