17 de noviembre 2010 - 00:00

Rusia, indignada, amenaza con una crisis

Moscú y Washington - El Gobierno de Rusia reaccionó ayer con indignación a la extradición del traficante de armas Víctor But a Estados Unidos, denunciando un acto de «injusticia extrema» y asegurando que pondrá todos sus recursos a disposición del detenido.

«Esta historia es un ejemplo de injusticia extrema», declaró el canciller ruso, Serguéi Lavrov, en una conferencia de prensa en Kenia, donde se encuentra de visita. «Rusia, como país, seguirá apoyándolo por todos los medios», agregó, a la par que denunció una «presión política sin precedentes» de Estados Unidos a Tailandia.

«Todo fue tan rápido. Es extraño. Por supuesto, Ala (la esposa del extraditado) está preocupada. No esperaba eso», dijo Andréi Dvornikokv, cónsul ruso en Bangkok.

En tanto, el Departamento de Estado aseguró que el caso «no tendrá ningún impacto» en su relación con Rusia, pese a las agrias quejas de Moscú por la decisión. El primer temor de Moscú es que But revele secretos del Gobierno.

El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, minimizó las tensiones bilaterales por la situación de But y negó posibles consecuencias para el vínculo, al afirmar que ambos países «tienen una relación extensa y profunda».

No obstante, ambos países admiten que, en ciertos asuntos, «coincidimos en no coincidir en algunas ocasiones», señaló el vocero. «Tenemos tensiones que se manifiestan periódicamente», admitió Crowley en su conferencia de prensa diaria.

Crowley también defendió la legalidad de un juicio al traficante en suelo estadounidense y, con ello, la decisión de la Justicia tailandesa, al calificar todo el proceso como «totalmente consistente tanto con nuestras obligaciones bilaterales con Tailandia como con la ley internacional».

Agencias AFP, EFE y DPA

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