10 de agosto 2010 - 00:00

Santos y Chávez intentan destrabar crisis regional

A veinte días de la ruptura, unilateral por parte de Venezuela, de relaciones diplomáticas, Hugo Chávez y el flamante presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se verán hoy en privado para intentar encarrilar el conflicto entre ambos países.

La cumbre, pactada el domingo en un encuentro entre los cancillerers de los dos gobiernos con la mediación de Néstor Kirchner como titular de la Unasur, se concretará este mediodía en la ciudad de Santa Marta.

El escenario elegido es doblemente emblemático: por un lado, porque Chávez aceptó, como gesto, viajar a Colombia; por el otro, porque se hará en la quinta de San Pedro Alejandrino, lugar donde en 1830 falleció el libertador Simón Bolívar.

El encuentro será, en un primer tramo, reservado entre los dos mandatarios. La expectativa es que en ese mano a mano se fijen los lineamientos para dar una primera señal, concreta, de distensión. La intención, trascendió, es que hoy mismo se anuncie el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Luego del encuentro entre los presidentes, se sumarán los cancilleres de ambos países y Kirchner para preparar un eventual acuerdo. El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, y la de Colombia, María Ángela Holguín, se reunieron el domingo, en Bogotá, para fijar las pautas de la cumbre de este mediodía. En esa cita intervino el ex presidente argentino como delegado de la Unasur.

Kirchner, luego, participó de la presentación de prensa para anticipar el encuentro de los dos presidentes.

En paralelo, decidió demorar hasta mañana su estadía en Colombia para participar -como finalmente lo hará- de la foto con Chávez y Santos.

Ayer, en tanto, Kirchner se reunió durante 20 minutos con Santos para fijar las características y las condiciones del encuentro con Chávez. Lo hizo como intermediario entre Caracas y Bogotá para ultimar los temas de la cita.

Feliz

Chávez, desde Venezuela, contribuyó al buen clima. Dijo sentirse «muy feliz» de que se haya acordado la cumbre con Santos para tratar de recomponer las relaciones diplomáticas entre esos Estados vecinos.

De todos modos, el bolivariano prefirió ser cauto sobre el resultado del encuentro. «El martes (por hoy) estaremos, Dios mediante, con el presidente de Colombia, no quiero agregar más nada. Vamos a trabajar los temas y vamos a iniciar una nueva relación para bien de ambos países, por el progreso, por la paz, por el desarrollo», dijo.

Inquietante

Deslizó, sin embargo, una frase inquietante al plantear que la «poderosa mano» de los Estados Unidos no vaya a «sabotear» el intento de acercamiento entre los dos países. Es una referencia obvia al comportamiento de Álvaro Uribe, presidente saliente, y sus amenazas de denuncias a Venezuela y Chávez.

Así como la clave para establecer un diálogo fue el giro que Santos le dio a la política exterior, más que la intervención de Lula da Silva y de Kirchner, la preocupación sobre el destino de las conversaciones tiene que ver precisamente con el «poder» del nuevo presidente para mantener una línea de acción que es resistida por Uribe y el uribismo, que todavía mantienen lugares centrales en el Gobierno colombiano.

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