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Sanz exige recambio total de dirigentes
Ernesto Sanz
Sanz, entonces, redobló la apuesta y pidió ayer que toda la dirigencia aceptara una renovación: «Tiene que dejarles lugar a los dirigentes que tuvieron éxito en las urnas», dijo y reconoció que tiene que «haber cambios».
Esos «cambios» incluyen la decisión del propio Sanz de no ir por un nuevo mandato como presidente de la UCR después del 5 de diciembre cuando haya que renovar autoridades.
Sanz tiene una costumbre política que no abandona desde hace años: cuando quiere fijar posición sobre la interna partidaria primero lo hace en un medio de su provincia para luego desembarcar en la Capital Federal.
Esta vez no fue la excepción: ante Radio Nihuil dijo: «Es necesario dar lugar a una nueva dirigencia». No criticó a Ricardo Alfonsín, pero tampoco hizo falta.
Así, el propio Sanz descartó la posibilidad de buscar la reelección al frente del partido: «Es saludable que esta nueva etapa el radicalismo la arranque con nuevas autoridades. Los mandatos vencen los primeros días de diciembre, hay que respetar los tiempos legales».
El fracaso electoral de Alfonsín, quien en las elecciones del domingo pasado se ubicó en el tercer lugar, aceleró la pelea por la conducción del Comité Nacional y de los bloques. Todos esos mandatos vencen en diciembre y por lo tanto deben renovarse.
Storani había reclamado a los responsables de la derrota electoral del radicalismo que «hayan escuchado el ruido clamoroso de las urnas» que «solos, espontáneamente, den un paso al costado».
Curioso, porque independientemente de los gruesos errores que Alfonsín cometió durante la campaña, tanto Storani como su compañero del radicalismo bonaerense Leopoldo Moreau, tuvieron derrotas estrepitosas como la presidencial de 2003, donde la fórmula Leopoldo Moreau-Mario Losada sacó el 2,34%, mientras que Margarita Stolbizer como candidata a gobernadora por Buenos Aires logró el 8,97% de los votos, un fenómeno que se potenció en 2007, cuando quedó segunda después de Daniel Scioli con 16,6, aunque terminó sucumbiendo este año en un cuarto puesto detrás del voto en blanco. Queda claro que a pesar de esos hechos, tanto Storani como Moreau siguieron caminando asiduamente los pasillos del partido y otros también.
El problema es que los radicales siguen sin entender lo que es una crisis. Por lo menos así queda claro tras los cruces que se dan por estos días: Storani pide «un profundo debate» hacia el interior del partido y le responde Miguel Bazze acusándolo de intentar «instalar la idea de un radicalismo en crisis».
Ahora la acción interna puede no tener fin y no se limita a la pelea por el cambio de conducción. Por ejemplo, la Juventud Radical en Lucha de Pablo Juliano prepara además un acampe en La Plata para marchar a la Convención Nacional del día 19 y exigir la renuncia de las autoridades partidarias. Ese día realizarán un «boletazo» y recibirán a los convencionales con una lluvia de boletas de Alfonsín-De Narváez.
Después de varias postergaciones la Convención Nacional de la UCR sesionará con la presidencia de Hipólito Solari Yrigoyen para «fijar la acción futura, para que sea llevada adelante por el Comité Nacional con el apoyo y la unidad de todos los sectores que integran la UCR».


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