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Sarkozy busca prohibir el velo islámico total y desata controversia
• Elevará un proyecto de ley para defender la dignidad de la mujer. Hasta ahora la veda sólo regía en escuelas francesas. • También alega que impide identificar a posibles terroristas. • Dos libertades en pugna: la de credo y los derechos femeninos.
El presidente francés le ha declarado la guerra al burka: el velo integral femenino impuesto por el islam más tradicional. La postura del mandatario conservador provocó un agudo debate en el que se juegan principios de libertad curiosamente contrapuestos.
El vocero del Elíseo, Luc Chatel, afirmó que el presidente Nicolas Sarkozy decidió que el Gobierno envíe el mes próximo un proyecto de ley al Parlamento sobre una veda total del burka «en todos los lugares públicos».
No obstante, durante una reunión con las autoridades y los jefes de bloque del Parlamento, Sarkozy insistió en que «debe hacerse todo lo posible para que nadie se sienta estigmatizado», según dijo Chatel a la radio Europe 1. Asimismo, el mandatario indicó que el burka «no es un problema en un sentido religioso, pero amenaza la dignidad de la mujer», agregó el portavoz gubernamental.
Una comisión legislativa encargada de regular el uso del burka había recomendado en enero elaborar una resolución que incluyera una prohibición de su uso en lugares públicos, y que será debatida por el pleno del Congreso el 11 de mayo. Este debate coloca en una posición incómoda a la izquierda, que si bien fomenta la libertad de culto, condena la opresión de género. El proyecto apunta contra el burka, que cubre en su totalidad el cuerpo femenino y disimula los ojos detrás de una hendidura, pero también podría ampliarse a todas las vestimentas islámicas que cubren el rostro y la cabeza de las mujeres, como el niqab y el chador.
El Gobierno argumenta además cuestiones de seguridad nacional, ya que el velo integral ha sido utilizado por extremistas para esconderse y perpetrar atentados.
Se trata de la primera acción política hacia una prohibición total del burka por parte de Sarkozy, quien no obstante ya había dicho varias veces que tales ropajes oprimen a la mujer y no son bienvenidos en la secular Francia. El país ya había vedado el uso de velos islámicos o cualquier símbolo religioso ostensible -incluidos kipas, cruces y rosarios- en las escuelas públicas en 2004.
Algunos miembros del partido de Sarkozy se oponen a una prohibición total, y el Consejo de Estado, el máximo órgano consultivo de la administración, recomendó a fines de marzo que el Gobierno deje de lado la posibilidad de sancionar una ley ya que una veda absoluta del velo integral podría ser impugnada jurídicamente por inconstitucional (ver aparte).
Francia es un país laico, nominalmente católico, pero que también alberga a la comunidad musulmana más numerosa de Europa occidental, formada por más de cinco millones de personas. Según el Ministerio del Interior, 1.900 mujeres utilizan el burka en Francia (1 de cada 100.000).
Centro de debate
A pesar de que muy pocas mujeres locales usan los velos que cubren todo el cuerpo, la cuestión se convirtió en uno de los puntos centrales de un actual debate sobre la identidad nacional, los derechos de las minorías religiosas en la sociedad secular francesa y la integración de los inmigrantes.
Opositores denuncian que este proyecto forma parte de una campaña del presidente Sarkozy, que afronta mínimos históricos de popularidad (alrededor de un 33%), para recuperar el apoyo del electorado de la derecha dura.
El debate sobre la prohibición se instaló el año pasado a nivel nacional luego de que numerosos alcaldes denunciaran que las mujeres que utilizaban burka en sus municipios se habían multiplicado.
Desde entonces, muchas feministas de los suburbios multiétnicos y pobres franceses han hablado en apoyo a la prohibición, y afirman que podría ayudar a las jóvenes que no quieren llevar el velo, pero que se ven obligadas a hacerlo por sus parejas o familias.
Otros, sin embargo, ven la prohibición como parte de una hostilidad creciente contra el islam y sus símbolos, desde los velos a los minaretes (torres de mezquitas), y argumentan que muchas musulmanas en la actualidad optan por cubrirse voluntariamente.
El debate se extendió incluso hasta Afganistán, donde algunas activistas a favor de los derechos de las mujeres expresaron su ira contra la propuesta francesa, al indicar que les disgustaba el burka, pero que las mujeres deberían ser libres de llevar lo que quisieran.
Agencias AFP, ANSA, DPA, EFE y Reuters

