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Sarkozy se rodea de fieles y pone fin a la transversalidad
Una sigue y el otro llega: Christine Lagarde fue confirmada como ministra de Economía de Francia, mientras que el ex premier Alain Juppé fue puesto al frente de Defensa.
Según los analistas, la reforma ministerial busca oxigenar al Gobierno después de la polémica por la elevación en dos años de la edad para jubilarse y preparar las bases de la campaña para la elección presidencial de 2012.
Michèle Alliot-Marie será la nueva canciller, lo que pone fin a la experiencia de que un extrapartidario, el ex socialista Bernard Kouchner, estuviera al frente de la diplomacia.
La salida de Kouchner estaba casi asegurada desde que se filtró el contenido de una supuesta carta en la que el fundador de Médicos sin Fronteras se quejaba de haber sufrido humillaciones por parte de Sarkozy.
Juppé, que fue primer ministro con el presidente Jacques Chirac, regresa con fuerza al Ejecutivo, y no sólo la oposición socialista sino los centristas hasta ahora compañeros privilegiados por Sarkozy en el Gobierno lo ven como un refuerzo del gaullismo en torno a la gubernamental Unión por un Movimiento Popular (UMP).
El retorno de Juppé, de 65 años, como virtual «número dos» del gabinete significa una renuncia de los experimentos de apertura a centristas y ex socialistas con los que Sarkozy sorprendió al asumir la presidencia.
Los dos años que pasó como premier de Chirac estuvieron llenos de dificultades y terminaron con la disolución de las cámaras y una salida con una impopularidad récord. En 2004 fue condenado a 14 meses de prisión en suspenso y a un año de prohibición para ocupar cargos públicos por su responsabilidad en el escándalo de los empleos falsos en el municipio de París.
Por su parte, Christine Lagarde conservó el Ministerio de Economía en el año crucial de la presidencia francesa del Grupo de los 8 y el Grupo de los 20.
Con el fin de las alianzas extrapartidarias, Sarkozy prescinde del centrista Jean Louis Borloo, hasta hace unos días considerado sucesor de Fillon pero que pocas horas antes del anuncio de la lista de ministros dijo que prefería recuperar su «libertad de palabra».
El presidente también excluyó al ministro de Empleo, Eric Woerth, que defendió en el Parlamento la polémica reforma de las jubilaciones, que hizo que millones de franceses salieran a la calle para protestar. Además, resultó desgastado por el escándalo por el presunto trato fiscal favorable a la multimillonaria Liliane Bettencourt.
Agencias EFE y ANSA


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