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Scioli, entre dos fuegos: Moyano y la progresía K
Daniel Scioli,con campaña frenética en la costa, mientras surfea reclamos por las listas de octubre.
Días antes, el camionero hizo que lleguen a Scioli, por intermediarios, como sin querer, rumores de malestar. El bonaerense planificó, entonces, la reunión a solas del miércoles que este diario contó, en detalle, en la edición del último jueves.
«Desde el movimiento obrero, por lo que aportamos al proyecto nacional, por la lealtad que hemos demostrado -prologó, Moyano, siempre en plural- creemos que podemos colaborar con un dirigente para que sea tu compañero de fórmula». Mencionó, se afirma, un nombre.
Fue entonces que Scioli, en una pirueta, redirigió la demanda directo a Olivos. «Eso lo va a decidir la señora». Unos días después -ayer- Moyano focalizó esa demanda: «El lugar de Néstor Kirchner dentro del PJ lo está ocupando Cristina de Kirchner. Tiene liderazgo y lo reconocemos».
La media verdad del gobernador es que, aunque se escuda en que la resolución sobre su vice la tomará la Presidente, él construye hipótesis e incentiva actores en torno a ese cargo. Pulseará, además, para tener «voz y voto» en todas las listas aunque después decida no intervenir.
Es decir: Scioli le dijo «no» a Moyano sin usar el término porque, en paralelo, auspicia otros formatos para que su compañero de fórmula, en caso de que se quede en la provincia, sea un dirigente que tenga mayor sintonía con la progresía kirchnerista.
En La Plata observan que ésa es la única manera de desactivar un corrimiento de dirigentes, tropa y votos hacia Martín Sabbatella. Ese riesgo explica, por caso, la rigurosidad con que el sciolismo castiga al diputado de Morón a quien acusan de «kirchnerista cómodo».
Fugas
Scioli detectó que parte de la progresía kirchnerista, alejada o enfrentada con Moyano y el PJ bonaerense, explora como alternativa válida o, al menos, como instrumento de negociación, la posibilidad de sellar un acuerdo con Martín Sabbatella.
El moronense tiene decidido competir por la gobernación, con partido propio, por fuera del PJ y si es posible, con un régimen de «colectora única» que le permite colgar su boleta provincial de la tira nacional que postularía a Cristina como presidente.
De ese modo, Sabbatella se convierte en un plan B, en un punto de fuga, en caso de que espacios de izquierda, piqueteros y partidos menores no se sientan contenidos y considerados en el reparto de espacios en las boletas del oficialismo centralizado por el peronismo.
Ese debate estalló en la Corriente Nacional de la Militancia (CNM) y tendrá, el 21 de enero, en Mar del Plata una nueva tribuna. Lo insinuó el Frente Transversal de Edgardo Depetri, pilar de armado donde están también el Movimiento Evita; Jorge Taiana y Agustín Rossi, entre otros.
Hay una lógica numérica y otra ideológica. Si el PJ se adueña de las boletas y le paga mal a la «progresía K», para éstos puede resultar un mejor negocio electoral, aliarse con Sabbatella. De ese modo, tribunan hacia arriba para Cristina pero juegan, en la provincia, con lista propia.
Adornan ese planteo logístico con serpentinas para asegurar que Scioli es un «aliado» del kirchnerismo pero no es, ni ha sido, esencia K.
Para Scioli podría ser peligroso. Sabbatella, con un bloque K de aliado, podría ampliar la hipotética brecha entre los votos a Cristina y los votos al gobernador.
Por ahora, el argumento secesionista aparece acotado y el grueso de la CNM levanta la bandera de la reelección de Scioli. Sin embargo, llegado el momento, podría haber cambios. «La decisión es mantener la unidad: o vamos todos con Scioli o vamos todos con Sabbatella».
Por lo pronto, el 17 -durante un plenario del Partido de la Victoria de Aldo San Pedro- saldrá un abierto respaldo a la reelección del gobernador. Lo que surja de la cumbre de la Corriente el 21, podría tener otro color.


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