14 de enero 2009 - 00:00

Scioli-Lole, una dupla para proyectar poskirchnerismo

Daniel Scioli, con su esposa y Guillermo Vilas, ayer durante el almuerzo con Mirtha Legrand, donde puso en manos de Dios una eventual candidatura presidencial.
Daniel Scioli, con su esposa y Guillermo Vilas, ayer durante el almuerzo con Mirtha Legrand, donde puso en manos de Dios una eventual candidatura presidencial.
Un origen doblemente común, el deporte y el inicial sponsoreo político de Carlos Menem, es sólo una anécdota respecto de lo que, década y media después, une a Daniel Scioli y Carlos Reutemann: ser el anticuerpo peronista para alumbrar el poskirchnerismo.
En octubre, el gobernador en Buenos Aires y el senador de Santa Fe serán figuras centrales en la elección más esquiva para los Kirchner desde que tomaron el poder en mayo de 2003. Uno, el primero, pondrá su apellido en la boleta; el otro jugará en persona.
De esos rounds dependerá el tramo final del Gobierno de Cristina de Kirchner y, si los dos festejan en las legislativas de este año en sus territorios, se perfilan como la encarnación del poskirchnerismo, cuyo rasgo esencial sería un giro hacia el centroderecha.
A diferencia de Reutemann -que irrumpió las últimas horas de 2008 con la novedad de que pensaría en ser presidente- Scioli no habla jamás de 2011. Así y todo, su hoja de ruta, en general cortoplacista, reserva un anexo especial para el sueño presidencial.
«¿Sabe cuál fue el problema de muchos gobernadores? Que llegaban acá y empezaban a hacer otra cosa», le dijo, dentro de ese libreto, ayer a Mirtha Legrand en Mar del Plata. «Para mí, que tengo que gobernar, 2011 está demasiado lejos», quiso cerrar.
-¿Pero a vos te gustaría ser presidente? -le repreguntó la conductora.
-A mí me gustaría ser buen gobernador. Después, Dios dirá. Cuando sea el momento, ya veré.
Así y todo, rápidos de reflejos, por la tarde desde La Plata se transmitió una señal unívoca sobre el asunto: «Nuestro proyecto está pensado para continuar durante ocho años en la provincia». Misterios de la política.
Miradas
Por TV, Scioli deslizó, al pasar, dos miradas sobre el caso Reutemann. Una obvia: que en la elección de este año juega su destino 2011, pero agregó que tendrá una «dura oposición». La otra es que, llegado el caso, ve a «Lole» como candidato por dentro del peronismo.
En eso, Scioli asume que el futuro lo encontrará bajo el mismo paraguas, el PJ, con Reutemann. La incógnita es si serán parte de un mismo esquema electoral o si, por el contrario, serán exponentes opuestos con un mismo objetivo: suceder a los Kirchner.
Se explica, entonces, que la Casa Rosada -un sector, al menos- haya reinstalado en las charlas la figura de Scioli, quizá como un contrapeso a Reutemann que sumó respaldos inimaginados y, además, carga una medalla: haber desafiado, con la 125 a Kirchner.
Dentro de ese mismo juego, quizá contaminado, floreció otro dato incendiario: el que trata de ubicar a Sergio Massa en la grilla de los presidenciables de 2011 y que, como Reutemann, tendrá las legislativas de este año como la prueba de fuego de su destino cercano.
Propósito
La usina es, una vez más, Olivos, aunque en el entorno de Massa no hacen demasiado esfuerzo por desmentirlo. Sea como fuere, con la reinstalación de Scioli y la mención de Massa, Kirchner busca quitarle a Reutemann el protagonismo excluyente de la prematura disputa presidencial.
Por lo pronto, el patagónico se muestra como la mano que mece la cuna de ese entramado político. En cierto modo se parece a Eduardo Duhalde: mientras insiste en que no será candidato este año, sobreactúa su condición de «gran elector» de las dos elecciones que vienen.
Menos especulativos, en La Plata, van al grano: «Con Reutemann vamos a estar en el mismo esquema, en la misma fórmula, o uno en Nación y otro en su provincia. Después se verá el esquema, pero vamos a estar juntos». Ese paraguas es, por ahora, el PJ kirchnerista.
No está tan claro del lado de Lole. A los suyos, que andan desperdigados por ahí, Reutemann les trasmite que «no será el candidato de Kirchner» en la provincia y hasta que quizá no compita, si finalmente lo hace, con el sello del Frente para la Victoria (FpV).
Sensible a los desplantes, Kirchner no ha dicho nada de los gestos de autonomía del santafesino a pesar de que, en Casa Rosada, hablan con sobreentendidos para sugerir que la irrupción del senador como presidencial 2011 fue una maniobra magistral de Kirchner.
Lo mismo su interés por ponerlos a todos en la cancha electoral este año. Hasta a Scioli, que no puede figurar él mismo pero que, parece decidido, estará en las boletas a través de su hermano José, «Pepe», el secretario General de la Gobernación bonaerense.
No sería, claro, el top en la lista. Ese sitio parece reservado para Massa, en tanto Kirchner se mantenga firme en la resistencia a competir él mismo en la provincia de Buenos Aires, idea que impulsan varios sectores del peronismo, llamativamente en coincidencia con piqueteros.

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