Scioli se quedó sin ministra K

Edición Impresa

La retirada empezó el viernes pasado en el piso 19 del BAPRO. Mano a mano, Daniel Scioli le notificó a Silvina Gvirtz que tendría que «achicar» gastos en Educación por $ 1.000 millones. La película terminó anteanoche, cuando la ministra avisó que dejaba su cargo.

El «bonus track» fue ayer: Gvirtz reunió a los funcionarios políticos y de línea de su cartera, entre lloriqueos confirmó su renuncia y dio libertad para irse o quedarse. Al instante, el bloque de La Cámpora que comanda Horacio Bouchoux, director de Políticas Educativas, pegó el portazo.

Crítica, redactó una carta de dimisión y la hizo entregar en mano en gobernación. En voz baja, no se quejó de la «intervención» que implicó la llegada del albertista Walter Carbone, pero reprochó que se pretenda aplicar un ajuste inmediato.

Gvirtz juró con pretensiones pedagógicas y avisó que se desentendería de lo administrativo. De hecho, en ocho meses, tuvo tres subsecretarios. Llegó recomendada por Mario Oporto, y empujada por Santiago Montoya. Su soporte K fue el titular de la ANSES, Diego Bossio.

Antes, a media mañana, Scioli hizo circular el nombre de la reemplazante: Nora De Lucía, economista, y senadora enfrentada al vice Gabriel Mariotto. Con dos tercios de los votos, el Senado -donde todavía ocupa una banca- tendrá que aprobar su pliego.

De matriz administrativa, De Lucía fue delegada de Alejandro Arlía, cuando era ministro de Economía, en la mesa paritaria provincial. Es uno de los factores que contempló Scioli que le encomendó ordenar el uso de los $ 32 mil millones del presupuesto educativo.

El sciolismo machacó ayer con la retórica del «no ajuste». Alberto Pérez, jefe de Gabinete, eligió el atajo de la «optimización del gasto». Trató de reaccionar ante la queja de Gvirtz y apagar lo inevitable: una catarata de protestas sindicales.

La Cámpora también castigó en esa costilla. Aunque Cristina de Kirchner nada dijo en el acto de YPF en Ensenada, donde sentó a la mesa a Scioli, la renuncia de Gvirtz fue leída por el kirchnerismo como una maniobra para obligar a renunciar a la ministra más K.

Queda otro. Gustavo Arrieta, de Asuntos Agrarios. Intencionada, una hipótesis dice que será el próximo como parte de un operativo para «vaciar»

de figuras filos-K el gabinete de Scioli. Hay más: el recambio De Lucía-Gvirtz podría congelar el envío de fondos educativos nacionales.

El estado de tensión permanente sumó un mojón con el expediente Gvirtz mientras acecha otro: el informe Candela que se anticipa lapidario sobre el desempeño de Ricardo Casal. El sciolismo salió a tacklear esa embestida al pedir excluir al senador Jorge Donofrio de la Comisión.

Casal está en retirada. La salida elegante de ser propuesto como fiscal de Estado, para lo que requeriría del guiño del Senado, no está allanada. En estas horas se especuló que con el envío de Gvirtz, también se producirían movimientos en Seguridad.

Todavía no. Ayer, el Gobierno confirmó a Eduardo Camaño como secretario general de la gobernación mientras Luciano Di Gresia quedó como asesor de Scioli. Como redactor de un plan de «austeridad», el funcionario operará como un administrador del ajuste.

La brecha fiscal, de unos 10 mil millones, obliga a reducir el gasto. Por eso envió a Silvina Batakis a decir que subirá impuestos en countries. Antes debe resolver un entuerto: a los empleados de ARBA no los dejan entrar ni siquiera a dejar notificaciones; menos aún a fiscalizar.

Ayer el gobernador dio otra pista. Admitió la posibilidad de incrementar la alícuota de Ingresos Brutos que se les cobra a los bingos. Era del 3% y se llevó al 8%. Una opción es llevarla hasta el 12%. Sería, dicen, más ejecutivo que negociar una suba del canon.

Dejá tu comentario