28 de abril 2015 - 00:00

Scioli: tono ultra-K y look “casual” para voto joven

Con “look” menos formal, Daniel Scioli anduvo de campaña por Salta, Catamarca y Tandil. Y lo usó en un encuentro con un delegado del papa Francisco.
Con “look” menos formal, Daniel Scioli anduvo de campaña por Salta, Catamarca y Tandil. Y lo usó en un encuentro con un delegado del papa Francisco.
 Ernesto Savaglio, gurú del marketing de Daniel Scioli, avanzó a un territorio hasta ahora inexplorado del candidato: su estética personal.

Hace años, el presidenciable del peronismo K viste rutinariamente igual. Saco oscuro, camisa blanca, corbatas celestes. Es su uniforme oficial: el look que lució, sistemáticamente, en sus apariciones de las últimas dos décadas y, en particular, se potenció en su rol de vice y de gobernador.

Fuera de eso, en los episodios informales, usa camisas y chaleco y, a veces, jeans. La difusión de los partidos de La Ñata lo mostraron con un vestuario atípico: botines, pantalones cortos y camiseta. Por el fútbol, Scioli empezó a mostrarse en público sin su prótesis.

Savaglio
, el demiurgo que intervino en la iconografía de los tres presidenciables que mejor rankean -el PRO amarillo de Mauricio Macri, La Ola Naranja de Scioli, el +A de Sergio Massa- le sugirió un cambio personal a partir de un dato: de ese trío de candidatos, Scioli es el que da el perfil "más viejo", novedad que se registra al desmenuzar sus indicadores según las edades de los consultados.

"No está mal, pero le cuesta entrar más en los segmentos más jóvenes", explican los sciolistas. Con 58 años, Scioli es dos años mayor que Macri, pero el jefe de Gobierno porteño, cincelado por Jaime Durán Barba, luce más jovial. De hecho, casi no usa traje y archivó, salvo en eventos protocolares, la corbata. Massa está en otra tribu: hoy cumple 43 años.

Para sintonizar con la platea joven, a partir de la recomendación de Savaglio pero con el ok excluyente de Karina Rabolini, Scioli exploró un look más casual, con sacos abiertos, en la gama de marrones claros y grises, y sin corbata. El domingo anduvo por el búnker K en el NH Tango en zapatillas.

No es un cambio improvisado ni periférico. Al mismo tiempo, Scioli giró hacia una hiperkirchnerización que implicó prácticamente dejar de lado su color emblema, el naranja, y convertirse en portavoz purista del relato K. En las gigantografías con el mensaje "Scioli para la Victoria" apenas hay una línea naranja.

En 2013, la boleta del FpV que encabezó Martín Insaurralde incluyó para la primera vuelta una línea naranja, incluida por Savaglio.

- ¿Y eso? -preguntó extrañada Cristina de Kirchner cuando le mostraron el bosquejo.

- Los votos de Daniel -explicó Savaglio.

Ahora, cosas de publicistas y diseñadores, una raya naranja figura debajo de la palabra "victoria" como si sostuviese el hipotético triunfo. La idea de la ganabilidad que otra vez se convirtió, hacia adentro del universo K, en sinónimo de Scioli.

Ese factor aparece en las rondas políticas. Alberto Pérez, en quien Scioli puso el doble oficio de "administrador" de la provincia y el de jefe de campaña, casi la suma de los poderes del sciolismo, instauró un alerta y un mensaje hacia adentro que se conoce como "la enmienda Pérez".

Consiste, en esencia, en evitar la proliferación de voceros sciolistas y, sobre todo, que éstos difundan un excesivo triunfalismo que puede terminar siendo perjudicial.

"Estamos ganando la elección nacional. No tenemos que cometer errores. Ser claros con el mensaje al núcleo peronista. Hablar de lo que le interesa a la gente y no a los dirigentes", le bajó línea Pérez a operadores y campañólogos sciolistas. Y recurrió a una figura futbolística. "Marquen a los nuestros para que no hagan goles en contra", dijo en referencia a las intervenciones mediáticas.

En paralelo, Jorge Telerman montó un sistema que se llama "caja de mensajes" y consiste en distribuir entre ministros, funcionarios y dirigentes relevantes del sciolismo, un compilado de frases y definiciones para que, en caso de tener que responder sobre temas puntuales, tengan un libreto específico sobre lo que tienen que decir y lo hagan textualmente.

Pablo Ibáñez