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Se agravó la crisis política
La entrada de la sede de Racing, con presencia policial tras ser “tomada” por barras bravas y luego de las pintadas amenazantes que volvieron a aparecer ayer por la mañana.
El día había empezado con pintadas amenazantes en el estadio Juan Domingo Perón, donde el plantel se entrenó con normalidad, continuó con una "toma" a la sede social de Avellaneda, donde tres barras bravas se llevaron la computadora del contador del club, y terminó con la decisión de Cogorno, que confirmó los rumores de las horas previas.
"Mi renuncia está a disposición, esperando las de Molina y Blanco para que la gente elija democráticamente al nuevo presidente", publicó por la tarde Cogorno en su cuenta oficial de la red social Twitter (@gcogorno).
"Mañana espero la renuncia de Molina y Blanco para el llamado a elecciones. Si no, que den un paso al costado y nos dejen seguir trabajando", completó con firmeza Cogorno, que hizo el primer movimiento de esta partida de ajedrez que se convirtió el día a día de Racing como institución.
Cogorno -que en diciembre de 2011 arrasó en las elecciones con un 68 por ciento- no quiere dejar su sillón presidencial servido para Molina, sino que apelará al voto de los socios de la Academia para decidir su reemplazante.
Esta situación es producto de la feroz interna entre ambos sectores -cogornistas y molinistas- que empezó en enero pasado y recrudeció en las últimas semanas, sumada al mal pasar futbolístico que lo tiene último en el torneo Inicial y sin haber podido ganar en esta temporada.
El caótico lunes arrancó con los graffiti en el estadio que parecieron respuesta directa a los que se habían encontrado el domingo contra el presidente Gastón Cogorno, quien podría presentar su renuncia en las próximas horas, según los rumores en los pasillos del club.
"Andate Molina pu.. ortiva golpista (sic)", decía el mensaje que se podía leer en una de las paredes del estacionamiento del Cilindro de Avellaneda, ubicado sobre la calle Colón, casi esquina Italia, justo al lado de una casa tomada que, según la Justicia, le pertenece al club.
El sábado, luego de la derrota ante Newell's, pintaron sobre una de las paredes del pasaje Corbatta, por donde ingresan los jugadores y empleados del club cuando no hay partido, un claro mensaje para el presidente: "Chau, Cogorno".
Hacia el mediodía de ayer, mientras los jugadores finalizaban el entrenamiento matutino en una de las canchas auxiliares del estadio, se conoció que al menos tres integrantes de la barra brava ingresaron a la sede social con la amenaza de "tomarla".
Hablaron con el gerente y le pidieron que desaloje, pero en el edificio ubicado en la avenida Mitre 934 ya no estaba en sus puestos de trabajo ninguno de los 30 empleados.
Otro detalle daba cuenta de que los violentos se llevaron algunas computadoras de las oficinas del segundo piso de la sede, incluso la del contador del club, Silvio Espósito.
El jardín de infantes ubicado en el primer piso no se vio afectado por el ataque, pero sí suspendió sus clases del turno tarde. Ante esta situación, también se suspendió la conferencia de prensa que estaba prevista con el mediocampista Agustín Pelletieri, luego del entrenamiento matutino.
Según trascendió por comentarios de los empleados que hablaron con la barra brava, ellos reclamaban el adelantamiento de las elecciones previstas para diciembre de 2014 y que no se presenten ni Cogorno ni Molina.
La interna política -que venía desde principios de año- recrudeció la semana pasada, cuando Molina pidió y provocó en comisión directiva la renuncia de dos personas muy cercanas al presidente: Roberto Fabián Ayala, máganer del equipo, y Leandro Rodríguez Hevia, su secretario. El presidente quedó debilitado, con un único aliado dentro de la CD, que es el secretario general del club, Cristian Devia. Cogorno pretende "llevarse con él" a Molina y catapultar las elecciones sin dejarle en bandeja la presidencia a su segundo.
Son horas decisivas para la vida política del club, que más allá de la crisis futbolística debe enderezar el rumbo en los escritorios.


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