El sostenido aumento en los precios de las propiedades y la cada vez mayor dificultad de las familias para acceder a un crédito hipotecario con tasas en ascenso vuelven a alejar la posibilidad de comprar una vivienda. Algunos bancos ya cobran más de 30% anual por una hipoteca, los requisitos para otorgar los préstamos son cada vez más exigentes y las tasas variables aumentaron más de 20% en un año. La mayoría igualmente no ofrece líneas para viviendas.
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Hasta la presidenta del Banco Nación Argentina (BNA), Mercedes Marcó del Pont, opinó esta semana que «no hay una razón para que las tasas de los créditos hipotecarios continúen tan elevadas en el sistema financiero argentino». Reconoció que «hay un racionamiento del crédito muy importante», como consecuencia de la crisis financiera internacional, aunque dijo estar satisfecha porque «el Banco Nación dio este año créditos hipotecarios por más de $ 1.400 millones, con un desembolso de entre 100 millones y 200 millones mensuales».
Crecimiento
En el último año, el costo financiero total que se paga por un crédito hipotecario ha crecido más de 20%. La aspiración oficial de que quienes alquilaban una vivienda accedieran a un préstamo con una cuota equivalente al monto de alquiler duró lo que el anuncio.
A dos años del lanzamiento de aquellos «créditos para inquilinos», ya ninguna entidad los ofrece. Y las que los conservan entre las alternativas, terminan otorgando otras opciones de hipotecas ya que los clientes nunca encuadran para cerrar la operación.
Hoy el interés que se paga por un crédito hipotecario (los pocos que existen) va desde 12% a 33% anual, incluyendo los gastos de otorgamiento, seguros y escribanía, entre otros.
Pero el costo del crédito no es el único problema para los potenciales tomadores. Aunque públicamente hay una variada oferta de créditos, en los hechos son pocas las alternativas disponibles y accesibles.
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