La protesta, convocada por la Central Sindical Unitaria de Trabajadores (CUT), con apoyo de empleados públicos y estudiantes, comenzó a la mañana con una decena de cortes con barricadas en varios puntos de Santiago, que causaron embotellamientos y desvíos del transporte público en las horas pico.
Pese a que la protesta se sintió en algunos sectores, el aeropuerto de Santiago funcionó con normalidad la mañana ayer, así como la mayoría de servicios y comercios de la ciudad.
Bárbara Figueroa, dirigente docente y presidenta de la CUT, dijo que "ya es suficiente que el crecimiento del país sea a costa de la explotación y los bajos salarios".
La manifestación santiaguina se desarrolló de manera pacífica, pero, como es habitual, sobre el cierre encapuchados protagonizaron desmanes en la zona de Estación Mapocho. Carabineros cifró en 15.500 los asistentes a la marcha en la capital.
El principal sindicato del país, con apoyo de las influyentes organizaciones estudiantiles, demanda un nuevo código del trabajo, una reforma tributaria que disminuya la desigualdad social, salario mínimo de por lo menos 490 dólares mensuales -actualmente es de 380- y un nuevo sistema de jubilaciones estatal.
El presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), Raúl de la Puente, aseguró que el 90% de los 100.000 funcionarios públicos adscriptos a su sindicato paralizaron sus funciones. El ministro del Interior, Andrés Chadwick, estimó que apenas el 6,4% de los trabajadores públicos adhirió a la huelga.
| Agencias AFP, DPA y EFE, y Ámbito Financiero |

