Se fueron $ 3.500 M de fondos de bancos en junio

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• LAS ENTIDADES PERDIERON DINERO QUE TENÍAN EN PLAZOS FIJOS POR LA CAÍDA DE TASAS Y MAYOR EXPECTATIVA DE DEVALUACIÓN

 Ahorristas y empresas públicas y privadas que tenían colocado su dinero en fondos comunes de inversión (FCI), retiraron en junio unos $ 3.500 millones que sacudieron el tablero del sector financiero y explicaron buena parte de la fuerte suba de tasas de interés que se vio en este mes. La razón: la poca recompensa que dan hoy los ahorros bancarios, siempre inferior al 23% anual y, por lo tanto, muy por debajo de las expectativas de devaluación que tiene el mercado y de suba de precios en la economía.

El vuelo hacia el dólar se notó especialmente esta vez en los fondos llamados "money markets", que pertenecen a los propios bancos y que destinan las inversiones de clientes a los plazos fijos en moneda local. El patrimonio administrado por estos cayó, sólo en junio, de casi $ 28.000 millones a $ 24.500 millones. La variación resintió la liquidez del sistema en un mes en el que, estacionalmente, hay mayor necesidad de pesos de las empresas para pagar sueldos, aguinaldos e impuestos.

El dinero de estos fondos "money market" representan hoy una tercera parte de la industria de FCI en el país y está depositado en plazos fijos que les sirven a las entidades para nutrir su fondeo. El mayor afectado por la fuga de pesos fue, esta vez, el destinatario del dinero estatal: el Fondo Pellegrini, del Banco Nación, que pasó de tener $ 7.600 millones el 1 de junio, a apenas $ 4.900 millones el 1 de este mes. Entre otros afectados, el BBVA Francés (FBA) perdió en el mismo tiempo unos $ 430 millones.

La suba del dólar paralelo, muy por encima del tipo de cambio oficial alimentó las expectativas de devaluación y creó oportunidades para "arbitrar" y hacer negocios. La brecha cambiaria se amplió sólo en este mes del 41% al 49%. Quienes optan hoy por comprar dólares en la Bolsa (o ahorro, vía AFIP) para venderlos en el oficial obtienen hoy una ganancia de entre $ 100 y $ 200 por cada u$s 100 adquiridos.

En este contexto de buenos retornos en dólares, los depositantes eligieron retirar sus pesos para volcarse a opciones más rentables. El movimiento fue sólo un efecto más de la fuga hacia el dólar que se vio en este mes: los argentinos usaron más de $ 1.300 millones en junio para comprar divisas con la autorización oficial; un 16% más que el mes anterior, y exactamente la misma cantidad que en febrero pasado, no bien se había liberado parcialmente el cepo cambiario (cuando el dólar era menor a los $ 8).

Al mismo tiempo, hoy la mayor expansión de pesos que hace el Banco Central contribuye a alimentar esta fuga hacia el dólar, dado que la emisión de dinero se escurre de los bancos y queda en los bolsillos de los argentinos (es lo que el Central identifica como "billetes en poder del público"). Sólo entre el 1 y el 19 de junio pasados, el dinero que circula en la economía (la base monetaria) aumentó $ 13.350 millones. De esto, unos $ 9.600 millones quedaron en poder del público. Significa que, en este contexto, más del 70% de lo que expande el Central se queda, en pesos o en dólares, en los bolsillos de la gente. Es un 50% más de lo que había crecido el efectivo de la gente en la misma época del año pasado ($ 6.300 millones); y explica el flojo crecimiento que están mostrando los depósitos a plazos fijos en pesos, hoy prácticamente estancados desde los últimos días de abril. La primera consecuencia que tendrá esta caída de liquidez parece lejos de los objetivos del Banco Central: un piso en el costo del financiamiento que mitiga sus recientes esfuerzos por abaratarlo.

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