Se impuso cláusula K: internas ensambladas

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El teléfono de Olivos es, al menos en La Plata, implacable: la orden de Néstor Kirchner para que se incorpore una cláusula que ensamble, en fecha, las primarias bonaerenses con la nacional era, anoche, votada por la Cámara de Diputados y será, el lunes, avalada por el Senado.

Bastó un llamado del ex presidente a Alberto Balestrini y otro a Horacio González, titular de la Cámara baja, para que las nubes en torno a la convocatoria, que dejaba el atajo posible para que no sean el mismo día, se diluyan y se incluya una cláusula específica.

El oficialismo lograba, incluso, el aval de partidos opositores que incorporaron otros retoques: uno para que en caso de lista única los partidos puedan no ir a primarias, tema de destino complejo en Senado, y que la Corte se imponga como alzada a las resoluciones de la Junta Electoral.

Sin embargo, mientras los diputados acordaban los términos de la votación en La Plata, la disputa de fondo -o al menos más profunda- se producía en el Congreso Nacional y nada tenía que ver con la lucha por las autoridades y las comisiones de la Cámara baja nacional.

No es un factor desvinculado. La reforma de Diputados debe tratarla el Senado que ayer avisó que en tanto no se resuelva el caso de Ariel Franetovich no sesionará: es decir, no discutirá la reforma ni aprobará los pliegos para el Banco Provincia.

Ese planteo, trasmitido por senadores, generó ayer una reacción oficial. Alberto Pérez, jefe de Gabinete de Scioli, le dijo a este diario que nunca escuchó esa advertencia y que si en algún momento se plantea así, el Ejecutivo lo interpretaría «como una extorsión».

En concreto, la Legislatura quiere que Scioli resuelva el caso Franetovich: que le pida la renuncia al ministerio o lo obligue a renunciar a la banca. El ministro, en tanto, se resiste con el soporte de Florencio Randazzo y algún tipo de cobertura de Olivos. Scioli buscaba, anoche, una salida.

No fue casual, en ese marco, el pase de baile que hizo ayer cuando Kirchner llegó al Congreso, que se acomodó para la foto con el ex presidente, gracias a los oficios de Randazzo y Héctor Icazuriaga, jefe de la SIDE, también de Chivilcoy como Franetovich y el ministro del Interior.

Más tarde, Balestrini rescató una foto con el ex presidente. Un fantástico, y poco peronista, duelo de fotografías. Todo sea por mostrarse con el patagónico, una forma de exponer que cuentan con el aval de Kirchner en sus competencias por cargos y módulos.

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