6 de enero 2014 - 00:00

Se paga el 80% más según el kiosco donde se compre

Se paga el 80% más según el kiosco donde se compre
Los argentinos miden sus compras. Es un clásico ver a los consumidores en el supermercado frente a una góndola estudiando los precios antes de elegir un producto. Pero esa realidad no se refleja en las compras al paso y con pequeños importes como las que se hacen en los kioscos. Sorprende así descubrir que existen diferencias de casi el 80% en los precios de un mismo producto, pero en distintos locales de la Capital.

Cada local maneja sus propios precios y la distorsión de valores es cada vez más marcada. ¿La culpa es de la creciente inflación? Las bebidas parecen ser las más vulnerables, sobre todo en esta época del año en la que la demanda se acrecienta debido a las intensas olas de calor que azotan a nuestro país. Mientras un agua isotónica cuesta $ 13 en el microcentro porteño, se llega a pagar $ 18 en el barrio de Recoleta, una diferencia de casi el 40% por el mismo producto y hasta en igual presentación.

Si bien los precios varían según el barrio, también se encuentra una considerable diferencia por la ubicación del local. Los precios de los kioscos situados en shopping son los más caros; les siguen aquellos que se encuentran en el subte, y, por último, los que se hallan en la calle. Aunque tampoco es lo mismo adquirir golosinas en una sala de cine, en un recital o dentro de un estadio de fútbol: allí los precios se ven inflados a veces hasta en un 100%. Así, mientras en un kiosco en el centro de Vicente López se paga por un paquete de galletitas surtidas (500 g) $en otro frente al río cuesta $ 20, un 67 % de diferencia.

Muchos de los consumidores se dejan tentar por la vidriera del kiosco y, por lo general, a la hora de comprar estos productos desconocen sus precios, por lo que pagan el importe sin objeción. Además, la creciente inflación hace que muchos consumidores pierdan noción de los precios. Así, por ejemplo, el clásico bombón relleno es una de las golosinas que más diferencia presenta en su precio. Mientras en aquellos kioscos que están abiertos las 24 horas en Recoleta se paga $ 4, en un local del barrio de Saavedra su precio es de $ 2,25, una diferencia que alcanza el 77%.

La mayoría de los comerciantes buscan redondear los precios por la falta de monedas y de esta forma agilizar la compra. Los chicles que vienen en paquete de seis suelen valer entre $ 4 y $ 5; son muy pocos los que deciden fijar el precio en $ya que para los kiosqueros los vueltos se convierten en una complicación.

La diferencia de precios no escapa a zonas: mientras en un kiosco del microcentro se pueden adquirir tres sándwiches de miga por $ 18, en un negocio a pocos metros cuestan dos pesos más.

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