Cuando se cae en un feriado, resulta como el revoleo de una moneda. Puede ser a favor el mantenerse ausente o, como sucedió ahora, perderse los manjares de una fiesta bursátil que duró una rueda. El lunes hubo alzas notables para casi todos, pero el Merval estaba en reposo. Y ayer, buscando sumarse y extraer lo suyo, ya se halló en un mercado mundial que estaba sufriendo los recortes, por las tomas de utilidades. Si bien no se llegó a dar vuelta del todo los cierres indicaban al Bovespa con baja del 1%. Y el Dow Jones venía a los tumbos, a nuestra hora de clausura, con rebaja cercana al 2%. Indices que funcionan a impulsos, con arrebatos que ven cercanas las soluciones. Y que empiezan a dudar nuevamente. Lo cierto es que el Merval pudo llevarse algún par a la boca, como reclamando algo de lo que se perdiera el lunes, quedando solito con un signo positivo y que superó el 2% en las dos versiones. Siempre con la falencia a cuestas, el bajo régimen de negocios en acciones, ayer se tuvo que arreglar con unos $ 56 millones de efectivo. Y con el flaco respaldo, alcanzó a posicionarse mejor en los cuatro dígitos, cerrando en 1.026 unidades, tras alcanzar máximo de 1.040, que no pudo sostenerse y debió desagiarse. Un total de «39» alzas, por «17» bajas, distinguiendo plazas menores y con fuertes aumentos: Polledo y Cresus, en casi el 20% cada una, Petrobras, en un 13%. Mal Tenaris, descendiendo casi un 3%, le restó tanto volumen de juego a la rueda, como pérdida de potencia al índice por su participación negativa. Quedó presente un panorama más inestable; se perdió la fiesta. Y la Bolsa, ofendida.
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