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Se quebró el gabinete y Berlusconi quedó al borde de la destitución
Silvio Berlusconi ya descuenta que su Gobierno caerá en las próximas semanas. Espera poder hacer aprobar antes el Presupuesto 2011 en el Parlamento y, luego, ser revalidado en las urnas.
El ministro de Políticas Europeas, Andrea Ronchi; el viceministro de Desarrollo Económico, Adolfo Urso; y los subsecretarios Antonio Buonfiglio y Roberto Menia, enviaron sus cartas de renuncia al jefe de Gobierno al mediodía de ayer, cumpliendo lo anunciado por Fini la semana pasada. Todos ellos pertenecen al partido Futuro y Libertad (FyL), creado por Fini y escindido hace dos años del Pueblo de la Libertad (PdL) de Berlusconi.
A ellos cuatro se sumó Giuseppe Maria Reina, subsecretario de Transporte y Fomento y único miembro del Ejecutivo perteneciente al Movimiento por las Autonomías (MPA), pequeño partido de centro que controla el Gobierno regional en Sicilia.
Mientras Umberto Bossi, líder de la Liga Norte -el principal aliado de Berlusconi en la coalición oficialista, considerado xenófobo- intentaba una mediación in extremis en la mayoría que apoya al Ejecutivo, el presidente de la República, Giorgio Napolitano, debió tomar las riendas de la situación ante la pérdida de mayoría del Gobierno en el Parlamento.
Convocatoria
El jefe del Estado, en efecto, citó para hoy al Palacio del Quirinal (sede de la presidencia) a Renato Schifani y a Fini, presidentes de las dos cámaras del Parlamento, para examinar con ellos la situación creada por la salida de FyL del gabinete.
Napolitano aclaró en los últimos días que no quiere acelerar ni frenar la crisis política, pero que considera que ésta no debe plantearse en el Parantes de fines de
diciembre, cuando sea aprobada la ley de presupuesto. Berlusconi tiene la misma intención, y parte de la oposición también había planteado la necesidad de que la crisis política no deje al país sin esa ley clave.
Berlusconi, de 74 años, anunció una moción parlamentaria de confianza para después de que se apruebe el presupuesto, lo que se espera tenga lugar a mediados del mes que viene.
Autonomía
Fuentes cercanas al Presidente, sin embargo, recordaron que Napolitano dispone de amplia autonomía para optar por las soluciones institucionales que se le presentan: confiar un mandato exploratorio a un posible primer ministro que gobierne hasta las elecciones programadas para 2013 o convocar a elecciones para renovar una o ambas cámaras del Parlamento, lo que podría ocurrir en la primavera boreal.
Estas puntualizaciones llegan luego de que Berlusconi, en respuesta a los llamados de Napolitano, subrayó que sea cual fuere el estado de su coalición, la prioridad del momento es la aprobación del presupuesto, deslizando al pasar que la crisis bien puede ser resuelta con elecciones sólo para la Cámara de Diputados, algo que permite la Constitución, pero que es muy inusual. Con esto, el premier intenta proteger la amplia mayoría de la que dispone en la Cámara alta.
La popularidad de Berlusconi ha descendido hasta niveles mínimos desde su retorno al poder por tercera vez en 2008, tanto por sus escándalos privados (ver nota aparte) como por los rigores de la crisis internacional, que han hundido al país en su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.
La crisis política estalla en un momento especialmente delicado, en el que la inestabilidad de la deuda en la eurozona crece por la preocupación sobre Irlanda y su posible extensión a otros países, entre ellos Italia.
Este país, con una deuda pública equivalente a casi el 120% de su Producto Bruto Interno (PBI), ha evitado hasta ahora los problemas que han sacudido a países como Irlanda o Grecia, pero políticos de todos los sectores son muy conscientes del peligro de poner nerviosos a los mercados con una inestabilidad prolongada.
Hasta ahora, los inversores han aceptado las palabras del Gobierno de que va a controlar el déficit fiscal, y hay un acuerdo general acerca de la importancia de aprobar el presupuesto antes de tomar ninguna decisión sobre elecciones.
Los sondeos no descartan pese a todo que Berlusconi se beneficie de la debilidad y fragmentación de la oposición y vuelva a ganar, aunque perdiendo el control del Senado, lo que dificultaría su margen de maniobra y podría generar nuevas crisis políticas a mediano plazo.
Fiestas
Pero la cuestión ética no es menor en esta crisis. A Berlusconi se le reprochan sobre todo sus fiestas con prostitutas y las acusaciones de que algunas de éstas eran menores de edad.
«Entre las responsabilidades de la clase dirigente está también la de haber perdido el sentido de la dignidad, de la responsabilidad y del deber que deberían ser propios de quienes están llamados a ocupar cargos públicos», dijo Fini al participar junto a Napolitano en la presentación de un informe estadístico.
En alusión a los escándalos que sacudieron en los últimos meses a Berlusconi, su ex aliado afirmó que «los ciudadanos a quienes son confiadas funciones públicas tienen el deber de cumplirlas con disciplina
y honor, como prevé un artículo de la Constitución que está entre los menos citados y conocidos».
Agencias ANSA, Reuters y AFP


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