31 de octubre 2013 - 00:00

¿Seguridad nacional? La NSA espió hasta al papa Francisco

Francisco cayó en las redes del espionaje estadounidense en 2005, cuando su nombre comenzó a ser seriamente considerado como el de un futuro papable. Las revelaciones sobre las actividades de inteligencia norteamericanas se hacen cada día más bochornosas para la administración de Barack Obama.
Francisco cayó en las redes del espionaje estadounidense en 2005, cuando su nombre comenzó a ser seriamente considerado como el de un futuro papable. Las revelaciones sobre las actividades de inteligencia norteamericanas se hacen cada día más bochornosas para la administración de Barack Obama.
Roma - La estadounidense Agencia de Seguridad Nacional (NSA) espió las conversaciones telefónicas en Ciudad del Vaticano y también las que se produjeron en la residencia donde se alojó el entonces cardenal argentino Jorge Bergoglio antes del cónclave que lo eligió papa.

Así lo afirma el próximo número del semanario italiano Panorama, que cita documentos provistos por el extécnico informático de la CIA, Edward Snowden. De acuerdo con la información, entre las 46 millones de conversaciones telefónicas que se dice que la controvertida NSA interceptó en Italia, muchas se localizaban en Ciudad del Vaticano.

Así, la NSA no sólo tuvo acceso a los líderes de países europeos aliados de Estados Unidos sino, al parecer, también al pequeño pero estratégico Estado Vaticano. Un vocero de la NSA, que pidió que no se dé a conocer su nombre, desmintió anoche la versión, pero sin ofrecer más detalles.

Panorama, que anticipó un parte de la información que publicará en el número que saldrá a la venta mañana, habla de un período desde el 10 de diciembre de 2012 hasta el 8 de enero de 2013, pero afirma que "se sospecha" que el espionaje continuó tras conocerse el anuncio de la renuncia al pontificado del papa Benedicto XVI, que se hizo efectiva el 28 de febrero.

El semanario de información general añade que el espionaje duró durante todo el cónclave para elegir al nuevo pontífice.

Entre las conversaciones escuchadas estaban, agrega, las que se producían en la Domus Internationalis Paolo VI de Roma, la residencia donde se alojó el entonces arzobispo Bergoglio antes de que comenzara el cónclave que le eligió papa el 13 de marzo último. Por esa razón se considera probable que hayan sido monitoreadas las conversaciones del futuro pontífice durante el cónclave.

El nombre del ahora papa Francisco ya había surgido en los documentos filtrados por el portal WikiLeaks de Julian Assange.

WikiLeaks reveló despachos de los servicios secretos estadounidenses en los que se hablaba de Bergoglio como uno de los papables en el cónclave de 2005, así como otros documentos fechados en 2007 que relataban su supuesta "mala relación" en la Argentina con el presidente Néstor Kirchner. Justamente en 2005, y por esa razón, el espionaje estadounidense decidió poner la lupa especialmente sobre el sacerdote argentino.

Además, entre los espiados se encontraría el presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, el alemán Ernst von Freyberg, que fue nombrado en febrero de 2013 por Benedicto XVI tras los escándalos que salpicaron a su predecesor.

La revista explica que los llamados entrantes y salientes del Vaticano y entre obispos y cardenales, captados y rastreados por la NSA, se archivaban bajo cuatro clasificaciones: "Leadership intentions" (Intenciones de liderazgo), "Threats to financial system" (Amenazas al sistema financiero), "Foreign Policy Objectives" (Objetivos de política exterior) y "Human Rights" (Derechos humanos).

Consultado sobre esta información, el portavoz de la oficina de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, afirmó ayer no tener información sobre el asunto. "No nos consta nada sobre este tema y no tenemos alguna preocupación al respecto", señaló.

El caso, con todo, profundiza, como cada día, la crisis del sistema de inteligencia estadounidense, cuyos principales jerarcas desfilan en estos días ante el Congreso debido a la sospecha de que numerosas operaciones no contaban con la debida autorización presidencial ni de las comisiones respectivas de ambas cámaras legislativas. Asimismo, el hecho de que Bergoglio haya sido un objetivo de la NSA pone en ridículo el argumento de que el espionaje se realiza por consideraciones de seguridad nacional.

La preocupación por la seguridad no es nueva en el Vaticano. Ya en los días previos al último Cónclave, los expertos de la Santa Sede aplicaron una rigurosa protección ambiental con "escudos" electrónicos, o sea con aparatos que alteran las frecuencias electromagnéticas conocidos como "jammer". En sustancia, este sistema impide las escuchas.

Según expertos, esta protección fue activada no sólo en la Capilla Sixtina para el Cónclave sino también en la Domus Paolo VI y en la Domus Santa Marta, donde en esos días de elección los cardenales descansaban y pasaban largos ratos. Pese a que los sistemas de seguridad del Vaticano están rodeados del más absoluto misterio, las mismas fuentes afirman que cuenta con un software creado por la seguridad de Israel, país líder en ese sector.

Agencias ANSA, EFE, Reuters y AFP, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario