El principal defecto de esta nueva versión del clásico de Shakespeare es que no ofrece nada nuevo, ni tampoco el menor atisbo de originalidad en la puesta. Pero puede ser útil para que el público joven lo conozca o para que los adultos aprecien el fastuoso vestuario. Tiene la mirada más puesta en la clásica adaptación de Franco Zeffierlli, aunque con un concepto más naturalista y menos esteticista y está totalmente alejada de la versión iconoclasta de Baz Luhrmann de 1996 que llevaba al mundo contemporáneo el eterno conflicto entre Montescos y Capuletos. Hailee Steinfeld es una Julieta aniñada que nunca logra mostrarse atravesada por ninguna pasión, y tal vez la culpa la tenga su ambiguo partenaire Douglas Booth. Al menos el elenco secundario es excelente.
| D.C. |



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