8 de mayo 2012 - 00:00

Si no va Reposo, piensan dejar a quien era el segundo de Righi

Luego de la abrumadora mayoría legislativa para hacer ley la expropiación de las acciones de Repsol en YPF, ahora la aritmética le juega una mala pasada al Gobierno: no encuentra los votos en el Senado para aprobar el pliego de Daniel Reposo al frente de la Procuración General. Es por esto que en sectores del kirchnerismo ya se habla de un Plan B, personificado en Luis González Warcalde, segundo de Esteban Righi hasta su salida y actual jefe de los fiscales en forma interina.

González Warcalde es un hombre de carrera judicial, de perfil técnico. Llegó a la procuración durante la administración de Carlos Menem y comulga con las ideas del peronismo tradicional. En caso de que su interinato se vuelva permanente será seguido de cerca desde el Ministerio de Justicia. Justamente, hace veinte días, fue reprendido públicamente por Julio Alak luego de anunciar que incrementaba la cantidad de fiscales para investigar a su antecesor Righi, denunciado por presunto tráfico de influencias por el vicepresidente, Amado Boudou.

La opción González Warcalde, que se comentó a lo largo de la semana pasada, tomó fuerza ayer cuando el Gobierno confirmó vía Miguel Pichetto que la oposición cuenta con 25 votos para rechazar el nombramiento del actual titular de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN). Aprobar el pliego requiere de una mayoría extraordinaria.

La semana, en diversos conciliábulos entre fiscales federales, se manejó la posibilidad de ofrecerle al Gobierno una alternativa en caso de que el pliego de Reposo naufrague en el Senado. Una llamada desde la Casa Rosada terminó con las especulaciones. El Gobierno no sondeará nuevos candidatos, al menos por ahora. Negociará durante esta semana para quebrar la negativa de los senadores opositores y de no lograrlo allí entrará en escena el procurador interino.

González Warcalde sigue de cerca las señales. Así se entiende que le haya enviado a Alak un proyecto de ley para dotar de nuevas atribuciones a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), o mejor conocida como anticorrupción. No se mueve como alguien que está de paso. Además daría lugar así a un viejo reclamo del actual diputado radical, Manuel Garrido, quien ocupó ese cargo y se fue peleado con Righi.

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