20 de julio 2011 - 00:00

Siderar subió el 1,2% (mercado descuenta que habrá acuerdos)

Amado Boudou
Amado Boudou
Las acciones de Siderar subieron ayer en la Bolsa de Buenos Aires un 1,22% a 33,2 pesos, acumulando un alza del 4,08% desde el lunes y con el índice Merval aumentando un 0,56%. Esto demuestra que el mercado ya descarta que mañana, en la asamblea de accionistas de la compañía, el Gobierno nacional y el grupo Techint habrán llegado a un principio de acuerdo sobre el ingreso de tres representantes del Estado en el directorio y en la distribución de dividendos. Pero además, se especula con que el nuevo acercamiento entre el Gobierno y el grupo de la familia Rocca, de consolidarse en el tiempo, lo rehabilitaría para volver a participar de varios proyectos de infraestructura que el kirchnerismo tiene en carpeta para los próximos cuatro años. Además, se especula con que muchas iniciativas en América Latina (especialmente en Ecuador y en Perú), donde Techint quiere tener participación, tendrían ahora el indispensable padrinazgo oficial argentino para poder avanzar.

Fuentes oficiales aseguraban que sólo resta completar el nombre de un director, aparte de (Axel Kicillof y el devidista Dante Camacho), para completar los tres puestos reservados para los representantes de la ANSES, por el 25,9% de las acciones del Estado nacional en Siderar. La aceptación de Kicillof se resolvió luego que desde el Ministerio de Economía de Amado Boudou y la ANSES terminen de parlamentar esta semana con los negociadores de la empresa la nueva relación que se establecerá hacia adelante.

Puntualmente, el Gobierno le aseguró que cada paso de los tres directores será estudiado y conversado, y no será simple resolución o decisión de Kicillof o Camacho. En otras palabras, no será con los directores con los que Techint resolverá su futura relación con el Gobierno, y éstos sólo serán voceros en las asambleas de lo que se discuta antes entre las partes.

Para el Gobierno, la aceptación de Kicillof es una victoria política que será explotada convenientemente. Sin embargo, para los privados, el resultado de las negociaciones es más favorable. Luego de la asamblea de mañana, se espera que una vez terminada la feria judicial, la Justicia liberará el pago de un dividendo por $ 1.511,5 millones (unos 350 millones de dólares), terminando con la puja con el Gobierno. En un principio del conflicto, la ANSES quería obligar a Rocca a redistribuir todo el dinero proveniente de las utilidades acumuladas, cifra que llegaría a los $ 6.500 millones. El Gobierno quería, además, tener acceso a los proyectos de Siderar para reinvertir el dinero de próximas utilidades corrientes «en proyectos productivos y sociales», según las únicas declaraciones que hizo en su momento Kicillof sobre el tema. El Gobierno se habría comprometido a flexibilizar estas exigencias sobre la distribución de dividendos, y negociar algún tipo de convivencia pacífica hacia adelante, cuando se discutan estas situaciones de repartos de ganancias.

Fundamentalmente el posible pago de estos $ 1.511 millones es lo que aceleró en las últimas horas la suba de las acciones de la compañía en la Bolsa.

El próximo paso, luego de la asamblea del jueves, será la resolución de la presentación en la Justicia del Gobierno contra la empresa por la negativa del grupo para ampliar la presencia del Estado en el directorio. Las partes negocian que para agosto, cuando vuelvan a verse, la presentación se levantará bajo la promesa de resolver todo dentro de las asambleas de accionistas. También se espera dentro de la compañía que la CNV levante las sanciones declaradas y por ahora no aplicadas contra la compañía.

Será a partir de ese momento cuando el Gobierno y Techint comenzarían a organizar la arquitectura de un nuevo período en su relación, descartando los privados que Cristina de Kirchner y Amado Boudou vencerán en las próximas elecciones. Sobre este criterio, saben los privados, tendrán que discutir con el elenco kirchnerista la posible expansión local y regional del grupo. Este capítulo de la historia provoca más temores a los privados que el conflicto del ingreso de Kicillof y la discusión sobre la distribución de las ganancias de las empresas.

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