Los analistas estuvieron atentos a las declaraciones de Trump, que podrían vulnerar la independencia de la Fed. Preocupa un mayor endurecimiento de la política monetaria y deterioro de la economía.
Nueva York - La volatilidad de los mercados financieros internacionales aumentó ayer, estimulada por diversas preocupaciones económicas, lo que terminó llevando a una fuerte caída de las acciones en Wall Street, que extendió las pérdidas del miércoles, cuando tuvo su peor jornada desde febrero. El índice Dow Jones de industriales cedió 2,13% a 25.052,83 puntos, mientras que el S&P 500 retrocedió 2,06% a 2.728,37 y el Nasdaq Composite, un 1,25%, hasta las 7.329,06 unidades.
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"El sentimiento global sigue siendo de miedo en medio de la reciente alza del rendimiento de los bonos, encabezados por los del Tesoro (de Estados Unidos), y por la inquietud de que la Reserva Federal endurezca demasiado su política monetaria pese a los crecientes riesgos", dijeron analistas de Charles Schwab. Las caídas, que dejaron a los índices en sus menores niveles en meses, llegaron cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, renovó sus críticas a la Reserva Federal y esparció el temor de que esos comentarios vulneren la independencia política de la entidad (ver nota aparte).
La volatilidad fue más allá del mercado bursátil. El barril de Brent perdió 3,4% luego de que la OPEP recortó su previsión de la demanda mundial y Estados Unidos informó que sus reservas comerciales de crudo aumentaron. Muchos analistas esperaban un rebote tras la abrupta caída del miércoles. "Cuando tenemos una recalibración de valores, no sorprende que lleve más de un día", dijo Art Hogan, de la firma B. Riley FBR. "Esta clase de movimientos demora normalmente tres días en terminarse", precisó.
Las acciones estadounidenses lograron fuertes ganancias en el tercer trimestre cuando los inversores desdeñaban los problemas de la guerra comercial y se entusiasmaban con los buenos resultados de las empresas y los indicadores de Estados Unidos. Pero el mercado bursátil quedó bajo presión desde que la semana pasada la tasa de rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años superó el 3%. Ese movimiento generó temores de recalentamiento de la economía, mayor inflación y una política monetaria con tasas de interés más elevadas.
La perspectiva de que la Fed vuelva a subir las tasas no deja de influir en el mercado, donde la tasa de los bonos del tesoro a 10 años subió al 3,16%, cerca de su máximo en siete años. "El ambiente mundial es de nerviosismo, ante la suba de las tasas de rendimiento de los bonos, así como las preocupaciones en torno del endurecimiento de las políticas" de los bancos centrales, añadió la firma Charles Schwab en un comunicado. Otros factores que preocupan a los inversores incluyen las incertidumbres sobre economías emergentes, un menor ritmo de crecimiento de China y la pelea entre Roma y Bruselas por el presupuesto de Italia. Los analistas están esperanzados en que la temporada de divulgación de resultados corporativos pueda catalizar la recuperación de los mercados, que comenzará hoy con los números de los grandes bancos. Hogan alertó que estos podrían ser una fuente de mayor preocupación porque podrían mostrar los daños de la guerra comercial, que van desde el encarecimiento de materias primas hasta cambios en la cadena de suministros.
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